By
Cecilia Díaz Betz

Producto, técnica y creatividad son los tres pilares sobre los que se sustenta uno de los buques insignia de la cocina creativa vasca, el Zeruko. Quien ha tenido a bien de visitar la maravillosa ciudad de Donosti en el País Vasco, sabe que una de las paradas obligatorias en materia gastronómica es este mítico restaurante. Su concepto culinario fusiona innovación y modernidad con la tradición gastronómica vasca. Un fiel reflejo de la icónica ciudad cantábrica que lo acoje. Ahora, todo ese exquisito legado -obra del chef Joxean Calvo-, ha desembarcado en Barcelona de la mano de Iñigo Galdona, con una revolucionaria y personal interpretación de los pintxos, a la que le ahora suman un plus de vanguardismo, que acaban de integrar el Zeruko en la Ciudad Condal.

Producto, técnica y creatividad son los tres pilares sobre los que se sustenta este buque insignia de la cocina creativa vasca

El enclave elegido para echar anclas es la antigua librería Ona, en pleno centro de Barcelona (Gran Via de les Corts Catalanes, 654). La reforma arquitectónica, firmada por Esteban Becerril, hace hincapié en la creación de un espacio diáfano donde estar a gusto y relajado. En esta misma sala convive una amplia barra, con un comedor superior más reservado y otro inferior, donde al final encontramos la cocina vista. Destacan además los detalles guipuzcoanos y la iconografía marinera, fusionados con elementos propios de la arquitectura local, como las vidrieras de inspiración modenista.

Definitivamente caerás rendido a sus armas culinarias al probar el mejor pintxo del mundo del año 2011, la hoguera de bacalao

Metiéndonos en materia gastronómica, al entrar en el Zeruko lo primero que hay que hacer para abrir boca es pedirse un buen txacolí acompañado con unas míticas gildas, de las de toda la vida: piparra, anchoíta y aceituna. Con la sabrosura picante metida en el cuerpo, es momento de dar comienzo a una buena retahíla de pintxos. Por ejemplo, el emblemático falso tomate no puede faltar, las croquetas son todo un hit o el premiado canelón de foie (premio al mejor pintxo del País Vasco en 2009 por el chef Juan Mari Arzak). De ahí nos sumergimos directamente al fondo del mar a degustar sus delicatessen, emblema del Zeruko y de la tradición marinera de su alma máter. Te atraparán en sus redes sin piedad la tosta de vieira con muselina de huevo y gamba o la de bogavante; les harás literalmente la ola con el pintxo de bacalao ahumado con una crema de cava sobre pan crujiente, y definitivamente caerás rendido a sus armas culinarias al probar el mejor pintxo del mundo del año 2011, la hoguera de bacalao. Ojo que la cosa no va sólo de brisa marina, las carnes en el Zeruko también tienen un lugar en el podio, y un buen txuletón o el pintxo de cochinillo cocinado a baja temperatura durante 24 horas, no pueden faltar.

Si, llegados a este punto, todavía tienes lugar en tu interior para seguir, es momento de poner el broche de oro con algunas de sus propuestas dulces, que mantienen ese punto de creatividad y vanguardismo, buen ejemplo de ello es el Bob Limón, cuya presentación emula a un huevo frito con chistorra, y en realidad se trata de una crema de cítricos.

Detalles




  • Dirección: Gran Via de les Corts Catalanes, 654, Barcelona
  • Horario: L-S 12:00 h - 16:00 h | D Cerrado
  • Teléfono: +34 935 005 595
  • Tipo: Restaurante
  • Web: http://www.zerukorestaurant.com/