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Cecilia Díaz Betz
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Si antes de empezar a leer este texto, os habéis deleitado un rato viendo la galería de fotos, seguro que ya tenéis la buena sensación de estar ante una gran artista y de acabar de ver una gran obra. Muy acertado, porque la fotógrafa africana Zanele Muholi (Umlazi, Sudán, 1972) lleva años agitando conciencias y mostrando todo su potencial artístico, el cual, desde un principio, lo ha puesto al servicio de la lucha por los derechos del colectivo LGTB.

Indaga en esa confrontación entre la propia raza y su representación en la sociedad

“Soy ante todo y primero de todo, una activista que con mi cámara consigo más visibilidad para la lucha contra la discriminación” sentenciaba Muholi hace unos años en una entrevista para El País; y su proclama, su obra y su lucha, siguen más que vigentes hoy en día. Una carrera de fondo que ha centrado sobre todo en dar visibilidad a los homosexuales de la comunidad negra; en denunciar delitos de odio contra la comunidad LGTB; y en apoyar la capacitación de mujeres desempleadas y de áreas rurales, a través de la organización que cofundó en 2002 FEW (Forum for the Empowerment of Women).

La última serie de Zanele Muholi (la cual mostramos arriba), Somnyama Ngonyama: Hail the Dark Lioness, nos muestra su propio cuerpo en un acto que pone en tela de juicio la imagen que se enseña y percibe de los negros. Una serie brillante, que indaga en esa confrontación entre la propia raza y su representación en la sociedad. Autoretratos penetrantes, directos y desafiantes, donde Muholi se maquea con indumentarias insólitas, totalmente descontextualizadas, que reflexionan sobre la imagen que damos al mundo. Su mirada fija hacia el espectador, sentencia la denuncia y ese reclamo de igualdad.