By
Cecilia Díaz Betz

A día de hoy, se nos terminan los adjetivos calificativos para ovacionar el trabajo del fotógrafo norteamericano Ryan McGinley. Revelador, interesante, rompedor, onírico o radical, son adjetivos que aparecen casi implícitos al mencionar su nombre y referirnos a sus fotografías -retratos generacionales donde el desnudo y la naturaleza se encuentran magistralmente-. No osbtante, al ahondar descriptivamente en sus imágenes, el consenso es inapelable: su mirada es única, distinta y, sobre todo, extremadamente libre.

Un viaje por los paisajes deshabitados de Norteamérica donde continúa jugando magistralmente con el desnudo y la naturaleza

Este fotógrafo de 37 años ya forma parte de los grandes nombres de la fotografía contemporánea, y no es para menos. En 1999 envió a más de 100 editores, artistas y galeristas que admiraba un libro autoeditado con sus fotografías que tituló The kids are all right. No hubo dudas: el éxito le catapultó de forma brutal. Con 25 años se convertía en el fotógrafo más joven de la historia en exponer en el Whitney Museum de Nueva York, y al poco tiempo recibía el reconocimiento de Young Photographer of the Year por el prestigioso International Center of Photography. Ahora, la editorial Rizzoli está a punto de lanzar el último libro de Ryan McGinley: Way Far. Un espectacular cuaderno de bitácora fotográfico que recoge su último trabajo. Un viaje de meses por los paisajes deshabitados de Norteamérica donde continúa explorando y jugando con el desnudo, la juventud y la naturaleza. Imágenes neo-pastorales, crudas, honestas y a la vez oníricas, donde los colores casi irreales, la desnudez y la libertad de acción de los jóvenes protagonistas, le permiten profundizar perspicazmente en ese relato generacional que lleva años construyendo.

Way Far sale a la venta el próximo 20 de octubre a través de Rizzoli.