By
Cecilia Díaz Betz

Desde Andalucía con amor, y más concreto desde Málaga, ha llegado a nuestro paladar la nueva -y se dice, se cuenta y se rumorea, que es la primera- cerveza artesanal malagueña, Murex. Hemos de confesar que primero nos entró por los ojos. Todo el trabajo de diseño, packaging y demás, nos parece muy acertado y contemporáneo, y lo firma el estudio sevillano Habermas. El nombre, además, hace un guiño al mundo fenicio. Te contamos: los murex eran los moluscos de los que los fenicios obtenían tintes púrpuras para tejidos, color asociado a la excelencia y la calidad. Así que una vez conquistada la vista, hemos de decir que el gusto no defrauda, y prueba de ello es que ya han recibido algún que otro distintivo gourmet.

Detrás de esta nueva cervecera, encontramos a dos jóvenes emprendedores, Antonio Montes e Israel Bergillos. Su gusto por la gastronomía les llevó por estos derroteros, y no sólo les está saliendo un buen producto de una buena idea, sino que además están contribuyendo a la recuperación de un antiguo legado agrícola de la zona: las plantaciones de caña de azúcar.

Resulta que dentro de las cinco variedades de cerveza que nos ofrecen, hay una de ellas muy digna de catar, que entre sus ingredientes incluye verdadero jugo de caña de azúcar, por supuesto de la comarca de Axarquía. Una cerveza original, rompedora y en perfecta sintonía con sus colegas: rubia, ámbar, doble malta y negra. Con la inminente llegada del calor

¿A quién no le apetece una cerveza bien fresquita? Y si además es una cerveza sin aditivos, artesanal y hecha con productos naturales desde el molido de las maltas, pues mejor lo ponemos ¡Chapó!