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Marta Serra

Diana Thater nos invita a reflexionar entorno la extinción de las especies animales con su instalación  Un mundo a la fuga (2016-2017), expuesta en Guggenheim Bilbao hasta el 3 de marzo. Dos instalaciones producidas en Kenya que ponen en evidencia la responsabilidad de la actividad humana en las condiciones de vida de los animales, cada vez peores.

La californiana pionera de la videoinstalación que juega con la imagen en movimiento y las nuevas tecnologías para huir de las convenciones narrativas cinematográficas

Diana Thater es una artista californiana pionera de la videoinstalación que juega con la imagen en movimiento y las nuevas tecnologías para huir de las convenciones narrativas cinematográficas. La saturación del color característica de sus obras les acaba por conferir un tono dramático que realza el espíritu crítico que hay en ellas. Las instalaciones de Thater, pues, suelen ser entornos inmersivos que confrontan la belleza con una realidad distópica, y descubren, a menudo, la sutil diferencia entre ver y mirar.

 Instalación de Un mundo a la fuga. Foto: Guggenheim Bilbao

En Un mundo a la fuga, exposición comisariada por Manuel Cirauqui, la artista propone dos instalaciones gemelas que muestran dos especies en peligro de extinción, rinocerontes y elefantes, estrechamente vinculadas a las economías ilícitas. Con una mirada distante, silenciosa y muy descriptiva, nos invita a reflexionar entorno su existencia y la responsabilidad humana inherente a su desaparición.

Tan radical como la realidad muestra el único rinoceronte blanco macho que quedaba vivo en el mundo, en Sudán, custodiado por guardas que lo protegen de cazadores furtivos. Ahora ya ha muerto. Un mundo a la fuga, obra homónima a la exposición, presenta una manada de elefantes cerca de un abrevadero artificial a los pies del Kilimanjaro. Ambas obras juegan con la luz, rodadas en el atardecer y presentadas en una sala de iluminación tenue, para evocar el declinar de las especies.

 Instalación de Un mundo a la fuga. Foto: Guggenheim Bilbao

Ambas obras están precedidas por Tiempo comprimido (2017), un videomural expuesto en la antesala que muestra la vida de diferentes animales es su frágil hábitat de las Colinas de Chyulu. Se trata de una combinación de lo abstracto y lo descriptivo, de la magia y la ciencia, que refleja muy bien la confrontación característica de sus trabajos.


Instalación de Un mundo a la fuga. Foto: Guggenheim Bilbao