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Lucía Morales

2018 nos trajo grandes producciones en la industria musical y como en Good2b somos unas melómanas empedernidas no podíamos despedir el año sin destacar nuestro top 10 de los mejores álbumes del año. Por eso Ariana Díaz, Quim Coll, Marta Serra y Lucía Morales hemos elaborado una selección ecléctica de los discazos de este año que llega a su fin. Que la disfrutéis: 

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1. Heaven & Earth, de Kamasi Washington

Kamasi Washington y toda la ola de neo jazz nos ha ayudado a sumergirnos en un género por la vía contemporánea. Heaven & Earth nos abre de nuevo las puertas de la percepción a un universo lisérgico por la vía musical, con arreglos que suenan nuevos pero que nos ayudan a entender el jazz más añejo y con auténticos hits como Fists of Fury, que no solo nos hacen gozar a nivel sonoro, sino también audiovisual, gracias a un vídeoclip que es una auténtica obra maestra. Long life Kamassi! T. Ariana Díaz. 

2. In a Poem Unlimited, de U.S. Girls 

Resultaba complicado que superara Half Free (4AD, 2015), pero Meg Remy publicó en febrero su mejor álbum de estudio, bajo el paraguas de, 4AD, su sello habitual. En In a Poem Unlimited, la estadounidense plasma una mirada excéptica ante el gobierno de Obama y critica la energía masculina inherente a cualquier Estado. La de Illinois contó con la colaboración de Toronto Funk y el colectivo de jazz Cosmic Range para la grabación del disco. De ahí el excelente resultado de pop bailable maridado con surf rock, glam y psicodelia setentera que lo tornan en un disco de 10. T. Lucía Morales 

3. Aviary, de Julia Holter 

El título del cuarto disco de Julia Holter, ‘Aviary’, está inspirado en una frase del cuento Journey to Mount Tamal de la poeta libanesa Etel Adnan. Compuesto por quince temas que son sino una explosión de pop barroco cuya intensidad florece como los arreglos de cuerdas, las trompetas y el majestuoso órgano de la californiana. ‘Aviary’ es una oda triunfante del amor, al que Holter adopta como herramienta y antídoto en el complicado contexto de la posverdad. T. Lucía Morales 

4. Some Rap Songs, de Earl Sweatshirt

El regreso de Earl Sweatshirt al mundo del rap no podría llegar en mejor momento. El que en su época fue uno de los miembros con más talento del colectivo Odd Future llevaba desde 2015 sin darnos un álbum entero. Some Rap Songs nos trae a un Earl tan introspectivo y oscuro como siempre, pero mucho más maduro. Su trabajo en la producción, experimental y avantgarde, como una especie de free-jazz noventero, te deja boquiabierto durante los 24 minutos que dura el disco. Lo bueno, si breve, dos veces bueno. T. Quim Coll 

5. Fuego artificial de Las Ligas Menores  

De Caballito al mundo. El segundo álbum de estas bonaerenses es un disco melancólico y temperamental. Publicado en mayo bajo el sello platense Discos Laptra, el trabajo cuenta con trece perlas sonoras con una luminosa ejecución instrumental así como una lírica – llevada a cabo en su mayoría por Anabella Cartolano, y también por María Zamtlejfer y Pablo Kemper- que lleva incorporadas desgarradoras emociones y el dolor propio de la ruptura amorosa. Fuego artificial es una oda indie pop con enérgicas dosis de reverberación y distorsión; también una ventana al invierno, a la naturaleza y a los paseos nocturnos por Buenos Aires. Larga vida a Las Ligas Menores. T. Lucía Morales 

6. Be The Cowboy, de Mitski

Mitski lleva bastantes años haciendo lo suyo pero no fue hasta que Puberty 2 llego a nuestras vidas en 2016 que no ganó el éxito que se merece. Con Be The Cowboy la cantante americano-japonesa está en el top de todas las listas de lo mejor del año; y es que el CD lo vale. 14 canciones inteligentísimas y de bella facturas, que son políticas sin serlo. Mitski ha conseguido combinar palabras y música con sentido y sentimiento, en el que es uno de los álbumes más importantes de este año. T. Quim Coll 

7. 7, de Beach House 

Victoria Legrand y Alex Scally nos proponen un proceso inversivo en su séptimo álbum de estudio. En este trabajo descubrimos una faceta más oscura y nocturna del dueto de Baltimore, que opta por dar cabida en algunos de sus temas a un interesante down tempo, sin dejar de lado una identidad dream pop que creara escuela desde los inicios de su formación, ni la distorsión en su excelente vertiente indie rock.  La voz de Legrand se erige hasta el infinito y más allá en 7. Degustar este trabajo se convierte en una experiencia envolvente y etérea. T. Lucía Morales 

8. Estómac, de Clara Peya

Clara Peya es una artista multidisciplinar y transgresora que lleva ya ocho álbumes a sus espaldas. Estómac es una inquietante combinación de jazz, pop y electrónica que trata de deconstruir el amor romántico para repensar las emociones, para poder crear un amor más libre, más real, un amor que no surja de estereotipos o imposiciones. Un trabajo de calidad incuestionable, con nombre de mujer. T. Marta Serra 

9. ‘Wide Awake!’, de Parquet Courts

Parquet Courts son una de las bandas más centradas de los últimos años. Su quinto álbum, Wide Awake! (Rough Trade Records), es lo más político que han hecho hasta ahora. Se sabía la tendencia a la izquierda de sus miembros, se intuía en alguna de sus canciones pasadas, pero hasta esta fecha no habían dedicado un álbum exclusivamente a ello. Y, tras escucharlo, no podemos hacer más que preguntarnos por qué. 13 temas que buscan, a través de un análisis filosófico exhaustivo de la situación política actual, actuar como canción protesta. El disco más trabajado de la banda y uno de los más destacados del año. T. Quim Coll 

10. Ànteros, de Núria Llausí

Núria Llausí se estrena como compositora con Ánteros, un álbum que se inspira en diez historias reales, diez formas distintas de hacer frente al dolor y la soledad que conlleva una ruptura amorosa. Se trata de un proyecto que va más allá del sonido para emprender el viaje, también, desde la interpretación.  Una forma distinta de acercarse a la temática del amor. T. Marta Serra