By
Cecilia Díaz Betz

Melpómene era la Musa de la Tragedia en la mitología Griega. En realidad, empezó siendo la Musa del Canto y la Armonía, pero su desasosiego vital e infelicidad, la llevaron a ser inspiración en ese complicado arte que, a través del dolor consigue despertar el ingenio y la imaginación. Con Vulnicura, el octavo disco de Björk, la Musa islandesa, cual Melpómene, volvió a escribir un capítulo en esta mitología de postmodernidad en la que vivimos inmersos. Un relato desgarrador tremendamente visionario, donde convirtió su tragedia vital de desesperanza y desamor, en una obra maestra compuesta desde por lo menos el s. XXII.

Aunque en términos musicales se antoja continuista, ‘The Gate’supone paradójicamente abrir la puerta que cierra la herida

Ahora, todo ese oscuro periplo emocional, toma un nuevo rumbo de sanación y cura, con ‘The Gate’, el single de adelanto de su próximo disco. Que aunque en términos musicales se antoja continuista, supone paradójicamente abrir la puerta que cierra la herida. ‘The Gate’ ha llegado acompañado de un videoclip psicotrópico, onírico y marcadamente digital, realizado por su habitual colaborador Andrew Thomas Huang.

Björk aparece reconvertida en una nueva Musa, tocando la flauta, ataviada con un vestido deslumbrante de Gucci, en un mundo imaginario, pastoral, preciosista, iridiscente y sublime. Un escenario audiovisual donde se confirma que Björk sueña obras desde el futuro que, a veces por ser tan avanzadas, resultan a si en primera instancia, incomprensibles. Un avance abrumador de su próximo álbum, y una optimista oda a la sublimación que ojalá se cumpla. Sin embargo, ¿qué pasará cuando Björk despierte de su propio sueño?