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Cecilia Díaz Betz

El movimiento Slow poco a poco va ganando adeptos, casi diríamos, por una necesidad urgente de cambiar nuestro frenético estilo de vida. La rapidez de los tiempos que corren nos «obliga» a llevar vidas aceleradas, dejándonos sin espacio vital para realmente vivir el presente y pensarlo. En este sentido el movimiento Slow reclama de alguna forma el recuperar el control de nuestro tiempo, y por lo tanto, de nuestras vidas. Su fórmula nada tiene de mágica, es sencilla, natural y lógica: pisar el freno para poder reflexionar con calma, tomar decisiones más certeras porque estarán más meditadas, y de este modo, conseguir llevar una vida más plena. A esta corriente vital acaban de unirse, muy coherentemente con su filosofía empresarial, Veritas, inaugurando un grandilocuente espacio bautizado como Terra Veritas, donde hacer realidad y dar vida al movimiento Slow.

Terra Veritas es un espacio lúdico, didáctico y experimental, totalmente en sintonía con el movimiento Slow

Esta cadena de supermercados ecológicos dirigida por Silvio Elías, inició su personal andadura en el año 2002 y hoy en día ya es de sobra conocida por todos. Fue la empresa pionera en la introducción de productos con certificación ecológica en nuestro país, la divulgación de los beneficios de comer sano o en favorecer la venta de productos de proximidad, temporada y cultivo ecológico. Por otro lado siempre han sido árduos defensores de llevar un estilo de vida saludable basado en tres pilares fundamentales: la alimentación sana, el bienestar y el equilibrio emocional. En este contexto es donde ve la luz Terra Veritas, un espacio lúdico, didáctico y experimental, totalmente en sintonía con el movimiento Slow, que cierra el círculo que comenzaron con los supermercados. Un considerable proyecto capitaneado por el propio Silvio Elías y materializado en un espacio abierto a todo el mundo, en pleno Eixample barcelonés. Allí la idea es que, a través de actividades y talleres guiados por profesionales expertos en diferentes disciplinas y en su mayoría gratuítos, poder aprender a cocinar, catar, escuchar, opinar y compartir; reír, disfrutar, jugar y bailar; o relajarse, respirar, crecer y sentir.

Los grandes ventanales a un pequeño jardín exterior, se erigen como protagonistas, acaparando todas las miradas

Por otro lado, la magnitud del proyecto y las características especiales pedían un espacio a la altura de las circunstancias. En este punto tan clave, Veritas volvió a confiar los diseñadores Antoni ArolaIsern Serra y Sylvain Carlet, encargados también del diseño de las tiendas. Su mayor logro es conseguir una total armonía entre el propio espacio y los valores de sostenibilidad y compromiso con el medio ambiente que representa Veritas. Arola, Serra y Carlet han creado un local diáfano que impresiona por la grandilocuencia de sus dimensiones (300 m2), pero que suponen un respiro en medio de la vorágine urbana. La concepción del espacio en seguida invita a mirar hacia arriba, a respirar tranquilo y sobre todo, a liberarse del estrés y la sensación de claustrofobia que a veces nos invade en la ciudad. Allí no hay obstáculos -ni metáforicos, ni reales- todo lo contrario, los colores neutros, la madera ecológica y techos altos generan una atmósfera sencilla, relajada, sin artificios. No obstante, los grandes ventanales a un pequeño jardín exterior, se erigen como protagonistas, acaparando todas las miradas. La iluminación es otro de los puntos importantes y su diseño fue realizado con leds que aportan una relajante luz indirecta. Además, el local es muy versátil, ya que está distribuido en tres zonas que pueden separarse por grandes cortinas dependiendo de la actividad a realizar. En definitiva, la combinación de los elementos naturales, la luz y la amplitud espacial, convierte a Terra Veritas en el lugar ideal para desconectar del mundanal ruido.

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Podéis consultar la programación de las actividades que se imparten en Terra Veritas y apuntarse a través de su web www.terraveritas.es.

 

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