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Nuria Candela López

La popular exhibición de arte digital que lleva ganando adeptos desde 2016, ha decidido ampliar sus fechas para alegría de sus visitantes, además de una nueva instalación descomunal que ocupará 10.000 metros cuadrados. Desde Teamlab Planets Tokyo afirman que buscan tener un fuerte impacto positivo en las personas, crear algo que la gente nunca haya visto, sentido ni experimentado. ¿Nos dejamos llevar?

Desde Teamlab Planets Tokyo afirman que buscan tener un fuerte impacto positivo en las personas, crear algo que la gente nunca haya visto, sentido ni experimentado

Lo de Teamlab Planets Tokyo es auténtica magia, prueba de ello es el estado en el que salen los espectadores que visitan sus instalaciones inmersivas. Cada una de ellas, provoca sensaciones diferentes que confunden lo real con lo fantástico, pero que en cualquier caso dejan una fuerte pegada en aquellos que las experimentan.

Floating in the falling universe of flowers, que como su propio nombre indica es una instalación digital que nos muestra un año estacional de flores que florecen y cambian con el tiempo. Se trata de una obra de arte renderizada en tiempo real por un ordenador sin programar, lo cual quiere decir que  se ve afectada por cualquier interacción entre el espectador, provocando un cambio constante en la obra de arte, donde las flores crecen, brotan, florecen y, finalmente, se marchitan y mueren, el ciclo de nacimiento y muerte continúa sin fin.

Waterfall of light particles at the top of an incline se basa en un trabajo previo realizado por teamlab, que se proyectó en una cascada natural en las montañas de Shikoku. Aquí, las partículas de luz caen en cascada hacia abajo y generan la imagen etérea de una oleada de agua luminosa. En la oscuridad del lugar de la exhibición, las partículas iluminadas dejan un rastro de luz que parece dibujar líneas en el espacio físico.

En The infinite crystal universe, usan puntos de luz para crear objetos tridimensionales. Esta obra de arte interactiva expresa el universo a través de una luminiscencia acumulada que se extiende infinitamente por todo el lugar. Además, se anima a los visitantes a usar sus teléfonos para seleccionar elementos del universo arrastrándolos y soltándolos en la instalación. Por lo tanto, el trabajo es creado continuamente por personas en el espacio y, como resultado, evoluciona para siempre.

En Drawing on the water surface created by the dance of koi and people – infinity, se invita a los visitantes a quitarse los zapatos y caminar introduciendo la rodilla en un abismo de agua. Peces virtuales nadan en la superficie del agua que se extiende hasta el infinito, trazando líneas coloridas a través del espacio. Su movimiento está influenciado por la presencia de personas en el agua: cuando los peces chocan con los invitados, se transforman en flores y se dispersan por el espacio. como ‘flores flotantes’, el trabajo no está pregrabado ni en bucle, lo que significa que los estados visuales previos nunca se pueden replicar y nunca volverán a ocurrir.

Si, como nosotros, no tienes previsto poder acudir y vivir esta auténtica inmersión en directo, dale al play y déjate llevar desde casa.