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Cecilia Díaz Betz

Justin Poulser es un ocurrente y peculiar fotógrafo canadiense, que dejó literalmente acojonados (perdónenme por la expresión) a su más fieles clientes con la última felicitación de año nuevo. Este gran illuminati decidió enviar a sus contactos más preciados su nuevo material promocional en un USB que no pasase desparcibido, ni terminase directamente en la papelera. Hasta aquí todo en orden. Lo que no sabían los futuros agasajados es que se encontraría con una excelente pseudo-broma-macabra de esas de ‘toma moreno’.

Justin Poulser no tuvo mejor idea que customizar pendrives creando una serie de dedos cortados de su propia mano, tremendamente realistas

Justin Poulser no tuvo mejor idea que customizar los susodichos pendrives creando una serie de dedos cortados de su propia mano, tremendamente realistas, y cuando digo tremendamente realistas, lo digo de verdad. Imagínense las caras de la gente abriendo ansiosos el correo y descubriendo semejante regalo. Infarto y aplausos por doquier y a partes iguales. Un genio se mire por donde se mire, porque sin duda, este USB, no lo olvidarán en su vida. Las piezas en cuestión están fabricadas en silicio, son todas únicas y hechas una por una por el propio Poulser a partir del molde de su dedo pulgar. El resultado es brutal, y todo el packaging e imagen que realizó para acompañar la hazaña, es de ovación. No se pierdan las fotos arriba, y los gifs y el vídeo aquí abajo. Querréis ser, como yo, presidentes de su club de fans ipso facto.

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