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Ariana Díaz Celma

Santo Porcello es el spin off que todos estábamos esperando del ya clásico Due Spaghi. Justo en la puerta contigua del restaurante italiano, que se ha ganado un reconocido lugar en el barrio de Sant Antoni, encontramos esta paninoteca que abrió el pasado junio con una vocación muy clara, la de recrear el típico alimentari, que vendría a ser el equivalente de una tienda de ultramarinos en esta latitud. Toni, harto de comer emparedados día sí día también -práctica que nació fruto de la naturaleza desordenada de su trabajo en hostelería-, decidió abrir este coqueto espacio junto a Nicoletta, con una vocación muy clara: la de elaborar un bocadillo auténtico italiano con distintas variaciones y un marcada espíritu gourmet.

Conocimiento no les falta, puesto que Nicoletta es de Emilia-Romaña, la tierra del parmesano y de donde Santo Porcello se nutre para hacerse con la mayoría de los productos con los que elabora sus emparedados. No en vano, esta zona es conocida como el food valley de Italia. El producto encuentra su perfect match con el pan de Yellow Bakery, que tiene la naturaleza que tanto Toni como Nicoletta buscaban: con poca miga y con poco sabor a pan, para así dar protagonismo a lo que se coloca entre rebanadas.

La carta de Santo Porcello está inspirada en el cine italiano y otros elementos del imaginario del país vecino

El resultado es una carta inspirada en el cine italiano y otros elementos del imaginario del país vecino. Así lo demuentran el Bella Ciao, de prosciuto crudo, mozzarella y pomodori semi; el Amacord, de speck, casolet, rucula; el Jep Gambardella, de porchetta y verdudas a la plancha; o el homónimo de la casa, de salame, taleggio, alberginia. Cuentan también con un delicioso panino del día, como el que -con mucho gusto- nos tocó degustar, con culaccio, ricotta y rúcula. Antes, pero, recomendamos probar alguno de sus entrantes, como la bruschetta clásica, su fabuloso surtido de quesos o el erbazzone, una pasta rellena de espinacas y cerdo con la que tu paladar puede tocar el cielo.

Todo ello se puede acompañar de una acertada selección de cervezas y un amplio surtido vinos italianos, o del clásico Spritz. Porque, como bien indican en su pizarra: “Va dir Sant Antoni que Déu va fer el vi i la borratxera el dimoni”. Y en Santo Porcello, con tanta tentación, de diablos tienen un rato. Comer o cenar aquí es posible a partir de 15€, así como llevarse algunas de las delicatessen que venden in situ a casa.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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