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Nuria Candela López

Nos hemos enamorado del trabajo de Reginald Van de Velde, sobre todo de su serie Memento mori. Todas sus series fotográficas comparten su especial mirada al pasado y al paso del tiempo, una exploración del rastro que la humanidad va dejando atrás y que pasa a formar parte de la historia. Doble ración de decadencia y nostalgia para todos los melancólicos.

 Memento mori es un recordatorio, una historia sobre la fragilidad de la vida y de nuestros recuerdos

Reginald Van de Velde (Bélgica, 1975) con su cámara captura su obsesión recurrente: lo desconocido y lo invisible. Como viajero incansable, viaja a lugares desamparados en todo el mundo, tratando de capturar la esencia del abandono. Sus imágenes son un escaparate del esplendor remoto, son un vivo ejemplo del “cualquier tiempo pasado fue mejor”. Hospitales abandonados, monasterios desmantelados, edificios inactivos, centrales eléctricas difuntas, castillos que se desmoronan y todo lo que se encuentra en mitad de su camino con ecos de pasado histórico.

Between Nowhere & Never es el título del primer libro de Reginald, el epítome de diez años de fotografía. Publicado por Luster Books en Bélgica y disponible en librerías de todo el mundo, este libro marca un hito importante en su periplo fotográfico. En él también encontramos la serie Memento Mori, un trabajo que el mismo define  a la perfección:

“Memento Mori es un recordatorio. Una historia sobre la fragilidad de la vida y, lo que es más importante, la fragilidad de nuestros recuerdos. Dicen, de una manera verdaderamente aquilena, que ninguno de nosotros morirá, si seguimos viviendo en la memoria de los demás. Es lo que nos decimos por la noche para mantener a raya el miedo constante a la muerte. Es nuestro único intento factible de inmortalidad. Pero, ¿y si un árbol cae en un bosque y nadie está cerca para escucharlo? Si no hay nadie para mantener un recuerdo, ¿existió alguna vez?”

Reginald toma estas fotografías con la intención de preservar la memoria que no ha podido ser preservada y nos regala un ejercicio de romanticismo visual para que no olvidemos que Memento mori (Recuerda que morirás) sucederá algún día.

Puedes seguir su trabajo aquí.