By
Quim Coll

La fotografía gastronómica como forma de expresión artística se ha puesto de moda más bien recientemente. Antes, fotografiar comida tenía una sola función, una sola utilidad: la de anunciar tus productos. Ahora, las fotografías de naturaleza muerta han adquirido otro nivel gracias a agencias fotográficas como RAREF: Louise Hagger para FEASTLY. Cortesía de RARE

La fotografía gastronómica está en alza y RARE quiere amparar todas sus vertientes bajo un mismo paraguas

Lejos están los días de admirar la fotografía gastronómica por la pinta de los platos retratados. Ahora, ese tipo de fotografía es capaz de reflejar el espíritu artístico de cualquier fotógrafo. Con composiciones que esconden estilos únicos, habilidad y poesía. La agencia fotográfica basad en Londres RARE representa muchos de los mejores fotógrafos de comida del momento.

Pongamos por ejemplo el trabajo de la fotógrafa Issy Croker. Trata la fotografía gastronómica desde un estilo clásico, más próximo a lo que diríamos de toda la vida. La londinense quiere transmitir su pasión por la gastronomía a través de fotografías que, normalmente, toma para publicaciones gastronómicas o fotolibros.

Issy Croker

En la profesión existen fotógrafos más experimentales, como Gareth Morgan. Su trabajo es vibrante y colorido, jugando siempre con el tono y la iluminación de la sala a la hora de fotografiar la comida. Por eso, tanto sus fotografías de bodegones como su trabajo más experimental ofrecen mil facetas diferentes de lo que es la fotografía gastronómica.

Gareth Morgan

Acabamos con la fotografía de Louise Hagger viendo que los bodegones como modalidad de fotografía gastronómica no son ninguna tontería. Sus obras son clásicas, prácticamente barrocas, llenas de elementos disonantes que confieren a la fotografía una estilo único que va de lo hortera a lo lujoso en cero coma.

Louise Hagger

Ese es el auténtico objetivo de la agencia RARE: encontrar las diferentes formas de practicar una disciplina al alza como es la fotografía gastronómica. Su web es una auténtica delicia para la vista. Y es que es imposible mirar sus fotos sin que nos entre el hambre. ¡Que aproveche!