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Lucía Morales

Apostamos que tras la escucha de una canción mítica que ha sido versionada por una banda años después has llegado a la conclusión que el cover ha superado a la original. A lo largo de la historia, en cualquiera de las disciplinas artísticas nos hemos encontrado con reinterpretaciones de obras que parten de sinceros homenajes al autor/a original, pero que terminan superando la obra primigenia. Hay versiones que han causado polémicas, como fue el caso del cover que Pitbull grabó de ‘Africa’, el hit que la banda Toto lanzara en 1982. Al parecer, los rockeros lograron digerir el éxito que Weezer tuvo tras versionar su tema en 2001, pero tanta alteración «rítmica» les pareció un verdadero destrozo. Debates a parte, hemos de admitir que el talento nos lleva a explorar caminos realmente verdaderamente luminosos:

  • I’m on fire, de Electrelane (original de Bruce Springsteen)

Las británicas tomaron el I’m on fire que Springsteen publicara 1984 y lo convirtieron en uno de sus temas bandera al incluirlo en su EP On Parade (Too pure, 2003). Los primeros 40 segundos del tema son la antesala de la gran tormenta que llegará después. La suavidad y el vibrato distorsionado y las palmas de las componentes de la banda nos acercan al Krautrock alemán de los sesenta o a los delirios del postpunk. A la mitad del tema advendrá la voz de la gran Verity Susman y el órgano sonará más y más fuerte. Una caja de Pandora bien resuelta y excelente que provoca la más profunda nostalgias. ¿Volverán las Electrelanea reunirse de nuevo, al igual que Sleater-Kinney o Bikini Kill? T: Lucía Morales 

  • Galaxie 500 – Ceremony (original Joy Division/New Order)

Ceremony’ es una de las últimas canciones compuestas por Joy Division y escritas por Ian Curtis antes de su suicidio. De hecho, la versión más primigenia, se grabó 4 días antes de los fatídicos hechos, con la voz de Curtis prácticamente inaudible. Cuando la banda se reformó como New Order, ‘Ceremony’ fue su primer single, con Bernard Sumner tomando las riendas en la voz con lo que había podido descifrar de la grabación de Curtis. Muchas bandas han versionado esta canción, desde Chromatics a Xiu Xiu pasando por Radiohead. Pero la versión de Galaxie 500 tiene algo especial. Siendo fiel al sentimiento de agobio y tristeza de la original, los americanos supieron trasladar perfectamente su estilo shoegaze a la canción. La podéis encontrar en la versión extendida de su fantástico On Fire (Rough Trade, 1989). T. Quim Coll

 

  • Heartbeats, de José González (original de The Knife) 

El temase incluiría en la exquisita muestra de folk lo-fi Veneer (2003), el primer álbum de estudio de José González, con el que supo meterse en el bolsillo a público y prensa especializada con temas como la versión Heartbeats de sus paisanas The Knife, Crosses, o Remain. Los inicios en solitario de este sueco de padres argentinos fueron una muestra de mesura, el conocido lagom escandinavo; y la sencillez, en constante búsqueda de la belleza. T: Lucía Morales 

 

  • Te debo un baile, de The New Raemon  (original Nueva Vulcano)

Nueva Vulcano es uno de los grupos más influyentes del underground barcelonés. Prácticamente son pioneros en la escena, sentaron las bases de todo lo que iba a venir con la publicación de Principal Primera en 2004 y Juego Entrópico en 2005 (los dos a través de Bcore). Uno de los standouts de su tercer (y más reconocido) disco, Los Peces de Polores (Bcore, 2009) fue ‘Te debo un baile’, una canción que mezclaba a la perfección dulzura y caña. Pues bien, The New Raemon decidió hacer suya la canción para el EP Cuaresma (Bcore, 2010), un epílogo a su segundo álbum dónde también versiona a Estanislau Verdet y a Lluís Llach. Pero ninguna de las versiones suena tan personal y delicada como ‘Te debo un baile’. T. Quim Coll 

  • Stranger Than Kindness, de Fever Ray (original de Nick Cave)

Tras la publicación de Silent Shout (2006), el dúo The Knife se sumió en el más profundo de los silencios. Fue en marzo de 2009 cuando nos enterábamos que  Karin Dreijer Andersson inciaría su carrera en solitario bajo el nombre de Fever Ray, y que lanzaría un álbum homónimo. En Fever Ray (Mute, Rabid), la de Gotemburgo nos adentraría en un universo lleno de claroscuros: manías, depresión ansiedad, el peso de la maternidad… Fue en octubre cuando Mute decició lanzar una versión delux de su primer trabajo e incuiría el mítico Stranger Than Kindness de Nick Cave, en ese formato oscuro y tenebroso con el que la integrante de The Knife nos conquistaría hasta el infinito y más allá. T: Lucía Morales