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Quim Coll

Dolor y Gloria es la última película de Pedro Almodóvar. Aclamada por la crítica, la película narra la vida del director de cine Salvador Mallo que, debido a una enfermedad y a una depresión, se pasa los días encerrado en casa. En el piso tiene varios cuadros que, según dice, son de su colección personal, y de los que no se quiere desprender por nada en el mundo, ya que le hacen compañía. Y es que el cine de Almodóvar siempre ha estado estrechamente relacionado con el arte contemporáneo. Sigue leyendo. F: Fotograma de la película ‘Dolor y Gloria’, de Pedro Almodóvar

Pedro Almodóvar siempre ha tenido una estrecha relación con el mundo del arte, y películas como La piel que habito o Dolor y gloria son claros ejemplos de ello

Uno de los casos más claros de la relación entre Almodóvar y el arte lo encontramos en La Piel que habito, película de 2011 en la que Vera, personaje interpretado por Elena Anaya, es prisionera del doctor Robert Ledgard, interpretado por Antonio Banderas. Vera se acaba volviendo loca pero desde el principio se sujeta al arte como punto de apoyo vital. Lee libros y mira documentales sobre Louise Bourgeois, cuyas monstruosas figuras se asemejan a las máscaras de piel artificial que el doctor Ledgard aplica sobre su piel.

Uno de los artistas que aparece en más películas de Almodóvar es Guillermo Pérez Villalta. El artista gaditano es amigo personal del director, y una de sus pinturas es la que le piden a Salvador Mallo en Dolor y Gloria. Además, también podemos ver cuadros suyos en Pepi, Luci, Bom, en Laberinto de pasiones y en la propia La piel que habito. Pero no es el único artista español representado en los films de Almodóvar. En La mala educación y en Dolor y Gloria podemos ver cuadros de Sigfrido Martín Begué, contemporáneo de Almodóvar en la movida madrileña y exponente del movimiento artístico post-franquista español.

Almodóvar también exhibe parte de su colección artística en sus películas. Incluso algunas de las obras que aparecen en sus películas –como El racimo de uvas de la pintora Maruja Mallo– son obras que el director pretendía comprar. Justamente Maruja Mallo es una de las artistas favoritas del director; no es de extrañar que el protagonista de Dolor y gloria, película en la que aparece El Racimo de uvas, comparta su apellido.

Para acabar, Almodóvar también ha metido su mano creativa en el mundo del arte. Produjo la serie de bodegones Vida Detenida que, como ya os contamos, se exhibieron en varias galerías inglesas. Una relación, la del director y el mundo del arte, que no parece tener fin.