By
Sandra Navarro Bejerano

Paul Windle es muchas cosas. Es un joven director artístico, es un estupendo diseñador gráfico; es ilustrador, animador y, ¡quién lo hubiera dicho!, es todo eso y más gracias al skateboard, una pasión que a los trece años le abrió la caja de Pandora del dinamismo y el color. Su portfolio, hecho a base de animaciones gif y titulado You Red to Shred? tiene mucho de esa cultura del skate, desenfadada y desenfrenada de la vida.

Windle disfruta creando gifs que en esencia se parecen mucho a hacer un zapping televisivo

Tras graduarse en Arlington, Texas, Paul se abrió paso por el mundo de la ilustración y la animación gracias a la feria del libro de Nueva York (NY Art Book Fair), donde sus fanzines y publicaciones en revistas popularizaron su nombre y su trabajo a un público que lo acogió con los brazos abiertos. Le fue tan bien que hoy día está trabajando en Bad People, un estudio de Los Ángeles que es a la vez una galería de arte, la cual gestiona junto a unos amigos.

Windle parece sentir debilidad por la animación, en especial por aquella que esconde una línea narrativa (por loca que sea) y disfruta creando gifs que en esencia se parecen mucho a hacer un zapping televisivo. Lo mágico que tienen sus animaciones es que muestran una sola escena de una historia mucho más grande, una que tú mismo debes acabar completando. De esta forma, su trabajo nos interpela continuamente y arranca sonrisas, con ese estilo de dibujo tan animado y colorido que ha sido inspirada por artistas Tadanori Yokoo, Seymour Chwast, Alec Soth y Miranda July. 

El formato digital con el que trabaja es el más cómodo para añadir o borrar ciertos elementos; y es que un retoque puede transformar completamente la historia que nos está contando con sus imágenes. El joven animador asegura tener ciertas recetas para crear sus gif, sabiendo que la dosis adecuada de tristeza puede llegar a ser cómica o que una sobrecarga de lo absurdo puede ser una metáfora de algo terriblemente serio. Con la dosis justa de estos ingredientes, sus animaciones se convierten en deliciosas e hilarantes narraciones, siempre con finales abiertos que nos hacen suplicar por más.

No supliques demasiado, si quieres más, en su página web seguro que lo encuentras, o puedes pasarte por aquí y seguir viciado con los gifs. ¡A disfrutar!