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Cecilia Díaz Betz

Sacar fotos con el móvil, un gesto hoy en día tan cotidiano, es el punto de partida de PAIN. Hablamos de un foto-libro autoeditado del fotógrafo mallorquín Toni Amengual. Técnicamente nació fruto de la casualidad, al toparse con la imagen de una señora anónima que le impactó en plena calle y no llevar la cámara de fotos encima. El móvil solventó esa situación, y así empezó todo. Conceptualmente, la idea de mostrar un país en profunda ruína psicológica y real, ya le rondaba la cabeza desde hacía tiempo. Así que, allá por el 2010, comenzó a retratar los rostros desconsolados, tristes, preocupados de la gente mayor que habita y habitaba por aquel entonces nuestro país en ciudades como Madrid, Barcelona o Palma de Mallorca, aunque el escenario en este caso es lo de menos.

Capturas instantáneas de un estado de ánimo oscuro casi negro generalizado, donde la ausencia de la juventud debido a la fuga de cerebros, convierte la realidad en un dolor punzante

En PAIN se condensan fotografías realizadas con su móvil entre 2010 y 2012. Dos años de capturas en las calles y 120 instantáneas que reflejan la desorientación, la desestructuración y la impotencia que se sintieron aquellos años y que hoy en día perduran. Un país en crisis, jodido, vapuleado que la gente joven decidió abandonar. Capturas instantáneas de un estado de ánimo oscuro casi negro generalizado, donde la ausencia de la juventud debido a la fuga de cerebros, convierte la realidad en un dolor punzante. Así es S-PAIN y así nos lo muestra Amengual, con una certeza aplastante que se esconde entre los colores de una bandera incómoda que has de rasgar para poder descubrir la realidad, una acción totalmente voluntaria, aunque ciertamente atractiva e incluso catártica.

Si PAIN como proyecto fotográfico resulta muy intenso, su materialización en un foto-libro de edición limitada le ha dado una dimensión y un valor extraordinarios. El juego en sí mismo al que nos lleva la maquetación, y que no hace más que redundar hábilmente en ese cabreo generalizado, es sencillamente magistral, y ahí la ovación va para sus cómplices Astrid Stavro y Pablo Martín, del estudio Atlas. Supieron leer en términos de diseño editorial las entrelíneas del proyecto, consiguiendo insistir en ese claro objetivo de los trabajos de Amengual de hacer pensar a la gente de un modo activo. De la misma manera que de Spain se recorta la ‘S’ para convertirla en ‘Pain’ (dolor en inglés), en el libro has de rasgar, romper, recortar las hojas amarillas y rojas representando (o no) a la bandera española, ya que vienen pegadas. Esto supone realizar un extraordinario acto simbólico voluntario de ruptura, de corte tajante del país, para sacar a la luz las imágenes de nuestras miserias reflejadas en los rostros de una generación ya mayor, que se muere de tristeza. Bravo Amengual, de nuevo has traspasado límites de una forma ejemplar y has planteado un juego brillante, consecuente y a la orden del día.

Podéis haceros con un ejemplar de PAIN entrando aquí.