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Cecilia Díaz Betz

Lo que están viendo vuestros ojos en las fotografías de arriba es exactamente lo que estáis pensando que es: una lámpara huevo de mármol y vidrio, con base disponible en plata, bronce o latón dorado, que imita la forma y apariencia de un fósil de huevo de dinosaurio. Sus dimensiones reducidas, así como su agradable luz, la convierten en una lámpara de mesa ideal para el escritorio, o como punto de luz decorativo en algún lugar del salón.

La lámpara Oviraptor desprende una mística especial que la eleva hasta la categoría de escultura

Sin embargo, a este objeto utilitario bautizado como Oviraptor, no se le puede simplificar tan sólo como un mero elemento funcional y bello. Desprende una mística especial que lo eleva hasta la categoría de escultura. Algo que no viene dado tan solo por el uso de materiales nobles como el mármol, sino por el efecto cautivador que lleva implícito y con el que consigue, por un lado, que no podamos apartar la vista de su embrujo; y por el otro, que en ese observar, la cabeza se incline de una forma muy entrañable como si estuviésemos asistiendo al nacimiento de un bebé dinosaurio (hágase aquí una revisión necesaria de la película Jurassic Park). No tengo muy claro si su creadora, la afamada interiorista y diseñadora norteamericana Merve Kahraman, estaría muy de acuerdo con estas divagaciones, pero el caso es que la lámpara Oviraptor es un acierto se mire por donde se mire, y cómo se mire. Se pueden adquirir haciendo clic aquí.