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Carlos Martín-Peñasco

«Vamos a montar un café social». Eso fue lo que se propusieron Ana y sus compañeras el año pasado: establecer un punto de encuentro desde donde propagar los beneficios del comercio justo, sus hábitos de consumo y las causas sociales que defienden con su propio ejemplo.

«Nosotras formamos parte de OCSI (Organización de Cooperación y Solidaridad Internacional), una ONG que opera desde 1987 en España. Atravesábamos un proceso de reinvención y se nos ocurrió esta vía de autofinanciación. En una asamblea nacional, propusimos la idea, nos disfrazamos con delantales, nos pusimos a hacer cookies y enamoramos al resto de la organización.» Poco después, Ana y las suyas echaron el ojo a un bonito local en la calle Embajadores del que eran clientas habituales al enterarse de su probable traspaso. El siguiente reto con el que se encontraron fue cómo conseguir dinero sin recurrir a un banco. En otra de las asambleas, volvieron a ponerse delante de los noventa socios de OCSI para tantear cuánto estarían dispuestos a prestar o donar a fin de impulsar el proyecto e, ipso facto, reunieron la mitad de lo que necesitaban.

Ocsi-Café El Mar propone ocio con causa, plantea un negocio ético y ofrece placeres nada culpables y muy saludables

Y el resto es historia. Ocsi-Café El Mar (mantuvieron el nombre del anterior negocio) abrió sus puertas como café vegetariano y tienda ecológica con un equipo formado por dos encargadas y ocho voluntarios. «Ésta es una iniciativa de economía social y un proyecto colectivo. Tenemos reuniones quincenales, aquí tenemos voz todos.» Y de la misma manera, quieren dar voz al comercio justo y el producto ecológico. «Por ejemplo, el café que servimos es de una cooperativa hispano-nicaragüense con la que tenemos contacto directo. Y lo mismo con las verduras y hortalizas, que compramos a agricultores de la región de Madrid. Somos lo que comemos, incluso nos afecta en la manera de relacionarnos.» Dice Ana que han revolucionado los menús del día con pocos recursos y mucho cariño. «Generalmente, se compone de una sopa caliente (miso, de algas, verduras) o guiso, una ensalada o un gazpacho frío, de sandía o remolacha. Después tenemos empanadas veganas de harina ecológica y quiches. Siempre tres opciones de primeros y tres de segundos. Además de las tartas caseras, claro. Y la verdad es que no tenemos una cocina de bar como tal, yo lo hago todo con una licuadora, una batidora, una olla eléctrica, un horno y una tostadora.»

Dicho y hecho. Ana y los suyos cumplen un año al frente del café social. Ocio con causa, negocio ético y placeres saludables esperan en Ocsi-Café el Mar para «ofrecer una experiencia nueva y que produzca un cambio, sea pequeño o grande».

 

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