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Lucía Morales

En realidad, no están todos los que son, ni son todos los que están. Somos conscientes de estar dejándonos muchas canciones -y estilos, incluso- en el tintero. Pero esto nos da pie a seguir deleitándonos con esto de las listas y los “10 years challenges”. Aquí va la continuación de la selección de proyectos musicales que, bajo nuestro criterio, más influyeron en la década de los 2000 fuera de nuestras fronteras:

[Nuestro “10 years challenge” particular: los diez mejores temas dosmileros nacionales (Parte 1)]

[Nuestro “10 years challenge” particular: los diez mejores temas dosmileros nacionales (Parte 2]

[Nuestro “10 years challenge” particular: los diez mejores temas dosmileros internacionales (Parte 1)]

[Nuestro “10 years challenge” particular: los diez mejores temas dosmileros internacionales (Parte 2)]

Digital Versicolor – Glass Candy (B/E/A/T/B/O/XI; Italians Do It Better, 2007)

Jhony Jewell fue uno de los músicos más prolíficos del mapa sonoro de los dosmiles y Glass Candy, su grupo probeta. Original de Austin, parece que al mudarse a Portland, Jewell conoció la magia del sintetizador y las cajas de ritmos y desde entonces aquello fue un no parar. Así, en 1996 fundó Glass Candy junto a Ida No, y años después  Chromatics y Desire junto a Megan Louise (¿qué me decís de ‘Under Your Spell’, es una de mis canciones dosmileras, pero ya sería pasarse un poco. Esto terminaría pareciendo un post patrocinado de Italians Do It Better). Qué decir de estas bandas. Son icónicas de los dosmiles. Aportaron elegancia y un aspecto drónico y cinematográfico a nuestros contoneos de cadera. ‘Digital Versicolor’ es una de mis canciones favoritas forever and ever ago. T. Lucía Morales

Vivian Girls – I Have No Fun (Everything Goes Wrong, In The Red, 2009)

Las de Brooklyn tuvieron unos comienzos que muchos desearían haber tenido, ya que telonearon a los mismísimos Sonic Youth, en la escena guitarrera y punk del Nueva York de aquellos tiempos, en los que prácticamente daban un concierto cada noche. Cassie Ramone, Katy Goodman incorporaron a Ali Koehler como batería , y grabaron el punzante Everything Goes Wrong: punk rock asalvajado y lo-fi que nos invitó a poguear con las amigas en nuestras noches malasañeras (snif). T. Lucía Morales

 

Arcade Fire – ‘Wake Up’ (Funeral, 2005)

‘Wake Up’ fue el último single del disco debut de Arcade Fire, Funeral. Se publicó una vez el disco ya estaba en las tiendas, una vez el gran público ya sabía de lo que los canadienses eran capaces. Su indie de estadio pegó de lleno al gran público, y ‘Wake Up’ es la canción perfecta para definir ya no sólo la filosofía de la banda, sino la idea musical predominante de aquella época. Los épicos coros aún sirven a la banda como cierre perfecto de todos sus conciertos, 14 años después. Y, sinceramente, que así sea muchos años más. T. Quim Coll

 

Kanye West – ‘Heartless’ (808s & Heartbreak, 2008)

Kanye West lo cambió todo en 2008 con la publicación del 808s & Heartbreak. Es imposible saber si el de Chicago sabía lo que se hacía o no, pero con un disco marcadamente diferente a sus anteriores, West transformó el hip-hop tal y como lo conocemos. Con canciones como ‘Heartless’, el corte más destacado del disco, West introdujo al mundo el auto-tune, y nos enseñó que el rap y el hip-hop no tenían por qué seguir las convenciones que marcaban el estilo desde los 90. Con unas bases centradas en el pop, repetitivas y simples, Kanye West cambió las reglas de un juego que sigue dando jugo hoy en día. T. Quim Coll

 

José González – ‘Cycling Trivialities’ (In our Nature; Imperial Recordings, 2007)

Con la exquisita muestra de folk lo-fi Veneer (2003), su primer álbum de estudio, José González se posicionó en las listas de éxitos de Europa. Y es que supo meterse en el bolsillo a público y prensa especializada con su sencillez ejecutando temas como “Crosses” el aclamado cover de “Heartbeats” de las The Knife. Años después llegaría In Our Nature (2007), su segundo elepé, en el que se advierte una añadidura de percusión, piano y un mayor desgarro de la voz un González que de forma paulatina va desprendiéndose de la mesura de sus inicios sin dejar de perseguir la belleza. También existieron tiempos para la introspección con joyas como “Cycling Trivialities” o “The Nest” y un acierto: su relectura de “Teardrop” de Joy Division, al que dota de una intensidad y calidez. Si os dijera que en 2008 me mudé a Oslo, ¿me creeríais? T. Lucía Morales