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Cecilia Díaz Betz

En un ataque de esnobismo exacerbado y de autoengaño legendario, se te pasa por la cabeza algo así como: «que tú no pisas el gimnasio por ser un lugar feo, anodino y lleno de objetos horribles, especialmente las máquinas». Ya, claro… ¡Pues no te preocupes ser de las altas esferas! Ahora, en el mundo de los humanos rasos, uno ya se puede montar el gimnasio en casa -esto no es una novedad- con una gama de aparatos digna de ser expuesta en una galería de arte -esto sí que es una novedad-.

Una gama de aparatos digna de ser expuesta en una galería de arte

Los artífices de darle una vuelta esteta a la maquinaria, accesorios y demás aparatejos de gimnasio, ha sido la marca escandinava Tingest. Con su minimalista e impoluto toque nórdico han creado una colección que incluye desde tres modelos de marcuernas de mármol en negro, gris y marfil, un banco de madera revestido en cuero granate, hasta un bolso de piel marrón para llevarlo todo. la colección fue presentada en la Feria del Mueble de Estocolmo y el fundador de Tingest, Alexander Lervik, confesó al respecto, que la idea surgió por un tema de espacio tuvo esto que decir sobre ellos. «Para los que vivimos en espacios limitados es todo un problema encontrar un lugar para almacenar el equipo de gimnasia cuando no lo usas, por eso hemos desarrollado una colección que sea también agradable a la vista y se puede colocar en cualquier habitación».

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