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Nuria Candela López

Cada vez que Ryan Mcginley saca trabajo nuevo, no podemos evitar ir corriendo a ver qué será esta vez. En esta ocasión nos presenta Mirror, Mirror para la que contó con la ayuda de algunos amigos que acabaron protagonizando la serie. A todos y cada uno de los retratados les envió una cámara, un conjunto de instrucciones, cinco rollos de película de 35 mm y veinte espejos. El resultado, a continuación.

Se trata de documentar el cuerpo humano como una celebración de nuestras diferencias, pidiéndonos a todos que hagamos exactamente el mismo ejercicio

Mirror, Mirror es el proyecto que ha tenido ocupado a McGinley durante tres años, en el que con ayuda de sus amigos profundiza en el concepto de identidad, mediante el uso de espejos y selfies. A cada uno de los participantes envió una cámara, un conjunto de instrucciones, cinco rollos de película de 35 mm y 20  espejos que pusieron a prueba en sus respectivas casas siguiendo sus directrices. Luego le devolvieron los rollos sin revelar a McGinley, quien ordenó el material y seleccionó una sola imagen para representar a cada participante. De esta manera, Mirror, Mirror está compuesto por imágenes hechas sin la interferencia física del artista, podríamos decir que simplemente ejerce de curator, seleccionado las fotografías que mejor encajan en la obra final.

Los fotografiados son personas de todo tipo entre los 19 y los 87 años, cada uno de los cuales nos recuerda que la belleza se presenta en una multitud de formas y está en todas partes. Se trata de documentar el cuerpo humano como una celebración de nuestras diferencias, pidiéndonos a todos que hagamos exactamente el mismo ejercicio. Los autorretratos nos dan información íntima no solo sobre los estados emocionales de los sujetos, sino también sobre la construcción de su yo físico idealizado.

Las fotografías resultantes exploran la manera cómo la cámara fotográfica funciona como un mediador cada vez más omnipresente en la presentación de la identidad contemporánea.