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Quim Coll

El número de septiembre de British Vogue de este año ha sido editado, nada más y nada menos que por la Duquesa de Sussex, Meghan Markle. Es la primera vez en los 103 años de historia de la prestigiosa revista que se ha dejado editar el número más relevante del año a alguien externo (y con razón). F: Meghan Markle colaborando con Vogue. Cortesía de British Vogue

Meghan Markle ha estado siete meses editando el número de septiembre de British Vogue, la edición más leída del año en el país

Junto al editor jefe de la revista Edward Enninful, la Duquesa de Sussex ha seleccionado a las personas que aparecerán en la portada del número de septiembre, titulado Forces for Change. Han elegido a 15 mujeres que, a través de su activismo, están creando un cambio poderoso y positivo en nuestro mundo. Todas las fotos las ha hecho Peter Lindbergh, en la que es su primera portada para la revista desde 1992.

Las 15 mujeres elegidas empiezan por Greta Thunberg y siguen con la Primera Ministra de Nueva Zelanda Jacinda Ardern, la boxeadora Ramla Ali, la bailarina Francesca Hayward, la escritora Sinead Burke, la autora Chimamanda Ngozi Adichie, las modelos Adwoa Aboah, Adut Akech y Christy Turlington Burns y acaba con las actrices Jameela Jamil, Yara Shahidi, Gemma Chan, Laverne Cox, Jane Fonda y Salma Hayek Pinault.

La portada, dividida en 16 secciones, también incluye un espejo para añadir a la persona leyendo la revista y animarla a usar su propia plataforma para crear el cambio. En la revista podremos encontrar una entrevista que la propia Markle hizo a Michelle Obama, así como una entrevista realizada por el Príncipe Harry a la doctora Jane Goodall. De hecho, en el Instagram de la pareja real podemos ver un pequeño corto que explora la colaboración de ambas personalidades con la revista inglesa.

Cortesía de Instagram/sussexroyal

Markle, una de las figuras más influyentes de Reino Unido en estos momentos, ha utilizado su figura para renovar la imagen de la monarquía inglesa y, a la vez, adentrarse en temas complejos y enrevesados como el empoderamiento femenino, la salud mental y temas de raza y privilegio. Como os podéis imaginar, a los aristócratas británicos esta renovación no les ha hecho ni pizca de gracia. Aún así, la Duquesa de Sussex apuesta por una monarquía progresiva que mira hacia el futuro en vez de estancar-se en el pasado.