By
Daniel Olea
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Max Siedentopf es de uno de esos tipos con un carácter que despierta dilemas entre genialidad y locura. Sin duda, es esa la clase de gente sobre la que siempre vale la pena escribir.

Max es un personaje inquieto que no pueden dejar de crear, un hombre con una cámara fija pero mente revolucionada

Más allá de su estado neuronal, Max es un personaje inquieto que no pueden dejar de crear, un hombre que mantiene su cámara fija pero la mente revolucionada. Un auto sin frenos que avanza a toda velocidad al mismo tiempo que un siervo distraído va cruzando el camino. De hecho, esta analogía da pie a uno de sus más recientes trabajos: Roadkill Trophies.

Aunque sea más común de lo que parece, cientos de animales se encuentren tendidos en zanjas y canaletas a lo largo de las carreteras sin que muchos regalen demasiada atención. Excepto Max, el especialista en poner la mirada en el punto que los demás han olvidado, y quien rinde tributo a aquellas víctimas inocentes de la imprudencia humana, creando una serie que conmemora su vida, a través del elemento que los empujó a la muerte.

 

Pero como decía, los disparos de su lente no están para tomarse un descanso, y este año complementa su portafolio con Fifteen Fantastic Fountains,una obra que salpica armonía, irreverencia, curiosidad y muchos etcéteras.

 

La colección incluye tazas de café, platos con sopa, jarras de pepinillos y urinales; justificados por el mismo Max como su versión de majestuosas fuentes que no necesitan piedras, estatuas, jardines, ni excesivos presupuestos, pues todo el encanto se libera al fusionar una bomba de agua con unos cuantos chapoteos de magia.

Fifteen Fantastic Fountains,una obra que salpica estética, irreverencia, curiosidad y muchos etcéteras

Los buenos encuadres y la ironía siempre están invitados a la fiesta de Max, además inspiran a sus espectadores a dejar de lado el por qué y concentrarse más en el cómo. Así que con Ordinary Rubish, su próxima producción a la vuelta de la esquina, nos deja claro que el título será sólo parte de su humor habitual, y que el humor, también está hecho para tomarse en serio.