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Sandra Navarro Bejerano

No te vamos a abrir las puertas de El Dorado, pero casi. El escultor Vanderlei Lopes, acostumbrado como está a crear efectos ópticos con materiales insólitos, nos da una lección de alquimia que ya quisiera ver Nicolas Flamel. Con su proyecto Gold Leaks, crea una estudiada tensión entre lo natural y el movimiento controlado de lo material. Los estados fluyen y se transforman en una obra exquisita que nos llena de espejismos sin igual.

Salta de lo líquido a lo sólido, imitando el efecto transformador de la alquimia

Cabe informarte de que, pese a su impresionante efecto óptico, sus esculturas no son tan caras como imaginas: el autor usa el bronce como reluciente imitación del oro, goteante y espeso. Es como una broma privada. ¡Pirita, el oro de los tontos! Con ese toque de humor, Lopes juguetea entre estados, saltando de lo líquido a lo sólido, imitando el efecto transformador de la alquimia.

Parece que estemos delante de lo que fueron un montón de lingotes expuestos a fundición. Ahora, nos queda el rastro de unos charcos dorados que responden a su entorno, derramándose con lentitud. Tenemos fuentes que podrían haber decorado los jardines del rey Midas, cercos de oro resecos y, por el suelo, rastros de huellas que de ser reales valdrían millones. El sugestivo mundo propuesto por este artista de São Paulo se compone de exquisitas ilusiones como estas. Cada manifestación óptica parece invitar a nuevas asociaciones en nuestras mente. No le podemos negar que su oro líquido -bronce, perdón- nos da para soñar. Y mucho.

¿Qué dices tú del poder alquímico de Vanderlei Lopes? Este artista nunca está falto de recursos, no hace falta más que echar un vistazo por su página web. Esto de la escultura parece no conocer límites. Mírate las esculturas psicodélicas de Angelika Arendt y me dices.