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Bru Romero

No cabe duda que los maestros de la cocina, maestros son y es raro que cualquier cosa que toquen, no la conviertan en oro. Así le ocurre al chef y artesano entre fogones Abraham García al frente de Luz de Luna, su tercer proyecto que, en esta ocasión, responde a una fusión hispano-mejicana tan necesaria como exótica.

Situado en una de las calles más foodies del barrio de Salamanca, General Pardiñas, y como tercer hijo del chef García -tras Viridiana y Comala-, Luz de Luna recibe al curioso comensal al son de una barra que no pasa desapercibida tanto por su tamaño como por las tapas y demás propuestas a cocina vista.

¿No sabes con qué bebidas acompañar tan suculento y variado festín? ¿Te hace un vermú Miró?

Una antesala que abre el apetito previo a la carta ofrecida en su salón donde nos perdemos entre botanas, antojitos, tacos y platillos.

Una sabrosa experiencia donde su guacamole con chips de temporada y cortezas de jamón; aguachile de callo y camarón; croquetas de chile poblano con pollo de corral asado; albóndigas de jabalí con quinoa; arrachera al carbón; pescado del día; tacos de callos y morro de ternera de Guadarrama, dorados de carrillera de res o postres como su coronel de mango o frutos rojos, pastel de 3 leches o panna cotta de coco con coulis de naranja y canela elevan la experiencia a la propia aventura de la fusión, donde se desconoce el miedo y no el descaro.

Un local donde se cuida el producto del mismo modo que las diferentes maneras de cocinarlo y en ese pequeño gran detalle, dejan a más de uno al frente del desenfreno culinario y de una cocina de autor que se rebela ante tanta imitación gastronómica hispana y a la que reparte sopas con ondas. Aquí, sí merece la pena.

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