By
Nuria Candela López
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Para Luis Alberto Rodríguez el cuerpo es un vehículo de comunicación. Un cuerpo que se contorsiona, se retuerce, baila y expresa emociones con cada movimiento. Al haber sido bailarían y haber mantenido contacto con la danza, sus fotografías son coreografías emocionales, instantes poéticos que nos conducen a un camino que nos obliga a parar, tomar aire y dejar un espacio para que las ideas bailen.

Sus fotografías son coreografías emocionales, instantes poéticos que nos conducen a un camino que nos obliga a parar, tomar aire y dejar un espacio para que las ideas bailen

Luis Alberto Rodríguez ha estado observando el cuerpo humano durante mucho tiempo y eso se nota en su trabajo. Se ha parado a cuestionar cómo la gravedad afecta a los huesos dentro de nuestra piel, cómo ningún gesto es neutro y nada es estático. Para él, cada movimiento es un significante dentro de un significado
“Las infinitas posibilidades de expresión son una búsqueda de toda la vida”, explica, y las imágenes revelan su emoción particular a través de los diversos giros de las extremidades. En sus imágenes, a veces somos testigos del dolor, de la confusión , del miedo o de estar literalmente rozando la gloria.

Sus fotos honran los cuerpos que bailan. A veces son bailarines los retratados y ahí se produce una conexión inmediata a tres bandas. Sin embargo cuando la persona no lo es, la idea original casi siempre supera las expectativas y tanto la sensaciones como el resultado final siempre es sorprendente. Luis también usa la ropa como una forma de lenguaje, mezclando materiales como plástico, papel y telas para crear trajes únicos que responden fielmente a sus ideas. Las fotografías muestran trajes sorprendentes y vibrantes, utilizando colores y patrones cautivadores. Los rostros a menudo están cubiertos por materiales o escondidos e integrados en el paisaje de modo que la única forma que tenemos para entender la narración es a través de la forma y la forma.

Su última serie Spectacular Home nos transporta a su país ancestral, República Dominicana. En ella reflexiona sobre la naturaleza de la identidad mientras revisita los significantes culturales en busca de la emancipación corporal. Debido a los efectos del colonialismo, muchos dominicanos no se identifican con el color de su piel. Las mujeres se enderezan y se queman el cabello para escapar de su identidad, incómodas en un cuerpo que ha sido oprimido. Su objetivo con este trabajo es convertirlo en un reclamo de existencia.

Sigue su trabajo aquí.