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Cecilia Díaz Betz

Los objetos están ahí para acompañarnos en la vida. A veces los elegimos nosotros, otras veces nos vienen dados. A veces actúan como contenedores de recuerdos y, otras veces, caen en el olvido cubiertos de polvo. Sea como fuere, lo que está claro es que son fundamentales en nuestro día a día, ya sea por utilidad, o por estética y simbolismo. No obstante, cuando estas tres premisas se unen en un mismo objeto, el resultado es brillante se mire por donde se mire. Y eso, precisamente, es lo que ha conseguido el estudio holandés -cómo no- Earnest Studio, comandado por la diseñadora norteamericana Rachel Griffin.

Tan solo viendo las fotografías de los objetos de Earnest Studio, uno siente rápidamente una enigmática atracción hacia ellos

Sus colecciones de objetos vienen sobradas de magnetismo minimal, multidisciplinaridad y versatilidad compositiva. Propuestas que nacen de la conceptualidad y que, analizadas individualmente, no sólo consiguen fusionar la funcionalidad con la estética, sino que además ofrecen diversas variedades compositivas y, por tanto, utilitarias. Esto viene dado gracias al diseño modular que permite construir y reconstruir de diferentes maneras y otorgar distintas funciones. A los hechos visuales me remito, tan solo con ver las fotografías del elenco de objetos obra de Earnest Studio, uno rápidamente siente una enigmática atracción hacia ellos. Porque a parte de su función primogénita, ese delicado y fino diseño con que han sido concebidos, junto a una exquisita elección de materiales, les acaba otorgando un áurea mágica tremendamente especial. Os invitamos a investigar más profundamente en cada uno de ellos haciendo clic aquí, merece la pena dejarse envolver por sus trabajos.