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Daniel Olea

Lonneke van der Palen es un fotógrafo con un nombre difícil de pronunciar y una forma aún más rebuscada de apreciar el color,  su máxima fuente de inspiración. Las imágenes capturadas por Lonneke ofrecen desde objetos estrictamente suspendidos hasta aleatoriamente enfocados, cuestionando las reglas de la composición de una manera particular.

 Lonneke cuestiona las reglas de la composición con objetos estrictamente suspendidos y aleatoriamente enfocados

El reciente proyecto que realizó para el Monde d’Hermes describe su estilo a la perfección. Titulado con el melódico nombre Symphony Mobile la serie es una dulce orquesta compuesta por objetos colgantes. De la mano de Eli Serres, director del set, Lonneke utilizó espejos, fondos brillantes y sombras, para dar vida a un mundo tridimensional que nos remonta a estilos cromáticos que marcaron tendencias de décadas pasadas y que dan vida a su estructurado collage editorial.

The Plastic Bag, su siguiente proyecto, es una expedición analítica sobre el objeto común. Para el autor, capturar un elemento cotidiano en un plano estético lo transforma en una escena casi teatral, pues una de las capacidades máximas de un fotógrafo radica en asimilar las complejidades y cualidades de composición en eventos mundanos. La decoración colorida que destellaba involuntariamente por las calles creó una adicción en las arterias artísticas de Lonneke y eso fue lo trató de plasmar en sus imágenes.

Para el autor, capturar un elemento cotidiano en un plano estético lo transforma en una escena casi teatral

Así que más allá de sus dotes como fotógrafo, es claro que la fuente de inspiración de este artista parece llegar en torrentes enfocados primordialmente en su matemática apreciación del color y no en una composición meticulosamente planeada o vívidamente espontánea.