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Cecilia Díaz Betz

El restaurante gastronómico asturiano top de la ciudad. Así podríamos definir el Llamber (algo así como ‘degustar’ o ‘lamer’ en bable), un refugio para los sibaritas barceloneses, situado en un antiguo almacén de fruta del Born que, de hecho, transmite la paz y tranquilidad de aquellas décadas pasadas del barrio. Llamber es una idea que funciona con éxito desde hace años en Avilés, lugar de origen de su chef Fran Heras, y su importación a la Ciudad Condal está corriendo la misma buena fortuna. Junto a Eva Arbonés, su pareja y responsable de sala, ambos se han encargado de traer las mejores costumbres de tierras asturianas, como es el hecho de servir un pincho con las consumiciones que se piden en la barra. Y, claro, eso en Good2b nos parece lo más. Ahora cumplen dos años de trayectoria por estas latitudes y lo celebran ampliando carta, con una potente cocina ininterrumpida, introduciendo los esmorzars de forquilla e inaugurando una nueva terraza en plena calle Fusina, hoy por hoy, un reducto para gastrónomos y foodies, junto al Born Centro Cultural.

Cumple dos años de trayectoria por estas latitudes y lo celebran ampliando carta, introduciendo los esmorzars de forquilla e inaugurando una nueva terraza

El local del Llamber está distribuido en tres áreas. La que encuentras sólo entrar está destinada a las medias raciones y a degustar su carta de vinos a copas, con hasta 30 referencias distintas. Mesas altas, aire informal y una decoración más que agradable. La segunda, el comedor, está pensada para sentarse sin prisas y disfrutar de las bondades de su cocina, que toma como base los productos típicos asturianos y les da un twist que te hará ver las estrellas. Y, en tercer lugar, la recién inaugurada terraza en la peatonal calle Fusina.

Puedes empezar con una tabla de quesos asturianos, característicos por su sabor peculiar donde los haya; así como con la terrina de foie hecha en casa con maíz en texturas o el pastel de cabracho con salsa tártara y encurtidos. Cualquiera de estos platos se presenta como la introducción perfecta de segundos como el pulpo gratinado con queso ahumado de los caserinos de Villaviciosa, el arroz negro con sepionetas y all i oli o la fondue de parmesano, trigueros y langostinos. Termina con un postre típicamente asturiano como son las casadielles con helado de romero u otro súper tradicional como la leche con galletas y nocilla.

Lo mejor de todo, el precio. Comer o cenar en Llamber no superará en ningún caso los 30/35 euros.

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