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Quim Coll

Adrián Pino se hace llamar El novio de Venus. Muchos de vosotros le conoceréis por sus performances más famosas, que le han llevado a ser portada de diarios de tirada internacional. Su cuerpo es su arte, y su forma de expresarlo, controversial como mínimo. F: Adrián Pino por Míriam Cerezo para Metal Magazine

Adrián Pino saltó a la fama por las performance que formaron el Proyecto V (De Venus)

El proyecto por el que es principalmente conocido, Proyecto V (de Venus), empezó sin él saberlo en 2014, cuando Pino se desnudó y posó delante de la Venus de Boticelli. Llenó diarios de titulares que le tildaban a él de provocador y a su acción de gamberrada, pero nada más lejos de la realidad: sus acciones tienen un trasfondo artístico que va mucho más allá de romper tabúes.

Pino delante de la Mona Lisa. Cortesía de Instagram/Adrián Pino

El proyecto le ha llevado a realizar 13 performance similares más, desnudándose delante de obras tan importantes para la historia del arte como la Mona Lisa o el David. Cada día 22, coincidiendo con el lugar que ocupa la letra V en el alfabeto, Pino posaba desnudo ante una obra de arte, con postura femenina escondiendo sus genitales. Según el propio artista, era su forma de integrar ambos sexos como cuando la persona aún no está formada en la etapa fetal, imitando también a los ángeles.

Foto de Míriam Cerezo para Metal Magazine

Sus performance representaban un homenaje a los orígenes puros de la cultura clásica en contraposición a la sociedad patriarcal, pervertida y corrupta en la que vivimos. Al principio posaba siempre frente a obras de mujeres, pero también lo hizo en obras en las que solo aparecían hombres, con su cuerpo simbólicamente castrado para introducir una relectura de la historia y criticar el dominio de lo masculino.

Evidentemente, su obra ha sido objetivo de censura, sobretodo a través de las redes sociales. Aún así, el propio artista reconoce que, en imagen, su desnudo puede llegar a ser aceptado, mientras que en persona las reacciones eran más contrarias y, a veces, violentas.

Performance en la tumba de Dalí. Cortesía de Instagram/Adrián Pino

La última performance de Pino, de hecho, se ha llevado a cabo este fin de semana. El artista ha visitado el Teatre-Museu Dalí de Figueres el día en el que se celebraba el 115º aniversario del nacimiento del pintor. Frente la mirada de cientos de visitantes estupefactos, Pino se desnudó, rompió un huevo de cerámica encima de la tumba de Dalí, se vistió, recogió sus cosas y se fue. Esperamos expectantes el siguiente paso de El novio de Venus.