By
Nuria Candela López

En la serie Outside The Lines, la fotógrafa sudafricana Anne Nobels desnuda su propio problema personal. Nobels sufre ansiedad y utiliza la fotografía como un mecanismo para hacer frente a los desafíos diarios de convivir en su día a día con una enfermedad mental.

La vulnerabilidad nos conecta con otras personas, hay que estar dispuesto a mostrársela a los demás ya que forma parte de nosotros mismos

Desde los Países Bajos, donde reside y desde donde trabaja, Nobels retrata la vulnerabilidad humana con su cámara. Una o dos veces al día, la fotógrafa sufre un ataque de pánico que le impide seguir desempeñando las tareas que le atañen. Ella misma describe los síntomas visceralmente; cómo sus sentidos se intensifican y sus tareas diarias se vuelven complicadas. Pero hay días que consigue solventar esas crisis y ahí encuentra el momento para disparar su cámara. Este proyecto, Outside The Lines, empezó así, explorando los límites entre la realidad y la ficción y tratando de demostrar que nuestra percepción viene directamente de nuestras emociones y experiencias y que cada uno tendrá una diferente, pero que es igual de válida y de verdadera que la del otro.

Nobels dice que “Me gustaría mostrarle a la gente que aunque una enfermedad te hace sentir (muy) limitado, puede tener efectos secundarios positivos”. Simplemente hay que buscarlos para no quedarse atrapado en lo malo. La vulnerabilidad es muy importante para conectarse realmente con otras personas, hay que estar dispuesto a mostrársela a los demás ya que forma parte de nosotros mismos. La vergüenza nos cuesta en parte la felicidad, por ello intenta demostrar que tenemos que aceptar nuestras propias condiciones.

Nos detenemos en los cuerpos femeninos que aparecen en las imágenes de Nobels, y nos quedamos en la frontera entre lo real y lo ficticio, siendo conscientes de la vulnerabilidad humana.