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Cecilia Díaz Betz

Pepe Simoes, emigrante gallego en Barcelona desde 1973, se curtió durante muchos años en el mundo de la restauración. Toda su experiencia desembocó en 2006 en la apertura, junto a sus hijos Manu y Toni, de un pequeño local cerca del Hospital Clinic, La Taverna del Clinic. Un concepto con alma tradicional, pero con producto transgresor, en el que siempre apostaron por ofrecer calidad en las materias primas y experiencias gastronómicas diferentes. La pequeña taverna pronto empezó a tener un éxito desmesurado y clientela fiel, gracias también a las sabias aportaciones de Toni Simoes como chef y Manu Simoes, como somelier. Ahora, en este 2014, La Taverna del Clinic da un paso más allá, con una renovación generacional que también trasciende en concpetos de espacio: han ampliado el local con uno colindante, y han dado una vuelta de tuerca a su decoración y propuesta.

El local parece otro, aunque en la parte de la entrada, la original, se sigue conservando la escencia de lo que era, lo cual es positivo para la clientela menos transgresora, aunque para algunos puede resultar chocante al descubrir la nueva sala. Allí destaca, sobre todo, la renovación y reubicación de la cocina -ahora totalmente abierta para curiosos- donde puedes ver al chef Toni Simoes y su gran equipo trabajar sin descanso y con esmerada pulcritud. Los metros cuadrados adquiridos resultan ser un respiro, y ofrecen nuevas posibilidades. Ahora cuentan con varios reservados y una bodega acondicionada como si de un jardín vertical se tratara, casi futurista, donde descansan cientos de referencias escogidas por el somelier Toni -un verdadero relaciones públicas que llena de vida y elegancia el local-. Darás con detalles decorativos donde se complementa bien la madera y los elementos más orgánicos con contrapuntos muy modernos como metales y lámparas de diseños contemporáneos. Caben destacar también las sillas diseñadas en exclusiva por Phillipe Starck y la renovación de vajilla y cubertería, excelentes. Sin duda, de entrada ya se respira un aire más sofisticado y moderno, que por supuesto también se traduce en sus platos y creaciones gastronómicas.

«No hay producto simple como plato sin elaborar», este es el leimotiv culinario en el que se basa el chef. La carta ofrece más de 60 opciones que pueden estar en constante variación dependiendo de los productos de temporada. Los puntos fuertes e inamovibles siguen siendo las verduras biodinámicas y los pescados y mariscos de lonja. Predomina primero la calidad, más que la procendencia. Desde good2b, sin lugar a dudas, os recomendamos probar de primero (si os coincide en la temporada) el carpaccio de ceps con trufa blanca o el excelente tartar de ostra. Entre principales, es obligatorio probar alguno de los suculentos platos de pescado del día, aunque las propuestas de carne como el cordero y la ternera, cocinados lentamente durante horas, no se quedan atrás en ningún sentido.

Si os habéis decidido a coger uno de los reservados, tenéis la opción a elegeir entre dos menús desgustación con la posibilidad de maridaje. Una opción muy viable y cómoda para una experiencia culinaria de este tipo. Y si para ti la comida es un pretexto para llegar al postre, sólo te decimos que en La Taverna del Clinic cuentan con su propio equipo de repostería… A mí se me hace la boca agua.

Todo por alrededor de 40 euros que resultarán una inversión excelente.

Detalles




  • Dirección: Rosellón, 155, barcelona