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Pau Roca

Cuando a uno le recomiendan un restaurante por el área de Bonanova – Mandri se imagina algo caro, de alto standing y cocina creativa. Pero si nos sacamos de encima el manido tópico de ‘zona alta = restaurante caro’ descubriremos lugares como La Freiduria de Pauli. Gestionado con amor por Mara, Paulino y Filipa, aquí de lo que se trata es de comer bien, en cantidad y barato, y de eso en La Freiduría saben un rato. Bonito pareado ¿verdad? Pues más bonito es entrar y que te reciban con una sonrisa de oreja a oreja, te pregunten qué tal el día y te ofrezcan al momento las especialidades de la casa, siempre con el mar como protagonista.

 

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 Chipirones, chocos, champiñones gigantes (deliciosos) salteados, pescadito, almejas y sobre todo, los mejores berberechos que hayáis probado en vuestra vida

Chipirones, chocos, champiñones gigantes (deliciosos), pescadito, almejas y, sobre todo, los mejores berberechos que hayáis probado en vuestra vida (grandes, cruditos y deliciosamente tiernos) son algunos de los platos estrella de este diminuto restaurante. Tened en cuenta que en invierno no caben más de 10 ó 12 comensales, algunos más en verano gracias a las cuatro mesas contadas que pueden poner en la terraza, así que si no queréis correr riesgos mejor reservar mesa. Pero, volvamos a lo que nos interesa, que es la comida. Si para empezar os habéis decidido por algunas de las recomendaciones de la carta, los segundos no deben salirse de la línea marina con la que habéis empezado: el txangurro es exquisito y destaca por su intenso sabor, pero si lo que de verdad os apetece es probar algo distinto, las cigalas con garbanzos debe ser vuestra elección. Salteadas con ajo y perejil, los garbanzos los cuecen en la mismo agua que sueltan las cigalas (frescas, claro) con lo que podéis haceros una idea de lo bueno que está. O en la misma línea están las habitas con chipirones, un guiso sencillo pero muy gustoso, sobre todo gracias a la calidad de las habitas.

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Desde luego en La Freiduría no saldrás con hambre, pero si al acabar aún tienes hueco para un postre no lo dudes. Siempre tienen un par de tartas caseras buenísimas además del postre estrella: fresitas salvajes con nata. Lo dicho, que no os dé pereza coger el coche, subir a la zona alta de la ciudad y disfrutar de La Freiduría. ¡No hay fallo!

 

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