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Ariana Díaz Celma

En 2015 Barcelona perdía uno de los locales insigne de la burguesía catalana de los años ’80 y ’90. La Dama cerraba sus puertas, fruto de una crisis que ni tan siquiera la cocina del chef Josep Bullich -quien también hiciera ganar años antes la estrella Michelin al Vía Veneto- pudo salvar, para resurgir a los pocos meses cual ave Fénix. Este recién despedido 2016, el restaurante, situado en la maravillosa Casa Sayrach, pasaba a manos de Jose María Parrado tras un intenso concurso de acreedores. El alma máter de restaurantes con carácter como Cañete o la Terraza Martínez vio pronto las posibilidades del lugar, y decidió aliarse a dos buenos amigos para hacer este sueño realidad. Ellos son Mariana Isaza, responsable de la cocina, y al artista plástico Peter Cauro, más metido en el áurea social de La Dama, que ahora también sirve cócteles.

Jose Maria Parrado, a cargo del Cañete o la Terraza Martínez, es el responsable de dar una nueva vida a La Dama

Este nuevo pseudo club social recrea lo mejor de un piso particular de la Barcelona modernista y se queda con lo mejor de su antecesor -las cristaleras enmarcadas con carpintería antigua que separan las salas y algunos muebles- para servir recetas de toda la vida con un toque moderno a la vez que afrancesado. Masca Estudio ha sido el responsable de este lavado de cara, que mantiene la esencia y energía del pasado aunque quitándole esos años que le empezaban a sobrar.

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El chef Bruno Zubek firma una carta que funciona de perfecto crossover entre lo clásico y lo moderno, con un denominador común: su regusto a brasserie. Se puede empezar con unos saquitos crujientes de gamba y albahaca; un siempre acertado arenque ahumado con patata, manzana y mayonesa de cítricos; las vieiras con topinambur y jamón crujiente; la afrancesadísima mouclade -mejillones con crema de azafrán-; o la sabrosa lengua de ternera ‘bourguignonne’. Estos entrantes combinan a la perfección con la carta de barra del mar, donde se pueden encontrar desde ostras Guillardeau, a las míticas anchoas de Santoña o  el preciado salmón salvaje de Finlandia ahumado en caliente.

La carta funciona como perfecto crossover entre lo clásico y lo moderno, con un claro regusto a brasserie

La carta de segundos es escueta pero sofisticada. Desde gnoquis con coles de Bruselas, panceta, miel y mantequilla de berros; a un steak tartar clásico con patatas fritas y tostadas; un lenguado a la meuniere con patatas al vapor y ensalada; o la espalda de cordero rustida con puerro, couscous y mantequilla de ajo. Los postres muestran lo mejor de la pastelería clásica, y cuenta con una carta que va desde los milhojas hasta el tiramisú en sus versiones más refinadas.

Si alguien siente pena al ver el café servido en la mesa, esbozará una sonrisa al darse cuenta de que La Dama -a día de hoy- es también una coctelería que, aunque sirve combinados clásicos, se decanta sobre todo por los cócteles creativos. Ya sea en la mesa o en su entrada-recibidor, donde se asienta una elegante barra, se puede degustar tanto un trago largo como corto en uno de los edificios modernistas más emblemáticos de Barcelona.

Comer o cenar en La Dama costará a partir de 50€, cócteles aparte.

Detalles




  • Dirección: Av. Diagonal, 423
  • Horario: L-D 13:00-02:00
  • Teléfono: (+34) 93 209 63 28
  • Tipo: Restaurante
  • Web: http://www.la-dama.com/