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Cecilia Díaz Betz

Descubrir el trabajo de la ceramista danesa Turi Heisselberg Pedersen (Dinamarca, 1965) supone quedarse prendado un buen rato observando sus piezas escultóricas. Todas tienen algo extrañamente familiar, reconocible; sin embargo, están envueltas de un halo enigmático que empuja al observador a ir un paso más allá. Tienen, sin duda, algo que contarnos.

Desarrolla un perspicaz estudio de las formas, que recoge principalmente de la naturaleza

Turi Heisselberg Pedersen, no es una recién llegada, ni mucho menos. Su trabajo cerámico es internacionalmente conocido y admirado, y de hecho, son muchas las instituciones, museos y galerías que cuentan en su haber con parte de su obra. Hablamos de centros tan prestigioso como Le Musée Magnelli y el Musée de la Ceramique en Vallauris (Francia); el Designmuseum Denmark en Copenhagen; la Danish Arts Foundation o la Annie and Otto Detlef Foundation en Dinamarca, donde reside, trabaja y ocupa un respetado puesto como artista.

Sus piezas cerámicas se balancean, sutiles y sin tropiezos, entre la pureza del objeto funcional y la obra de arte. Algo que le viene dado del perspicaz estudio de las formas, que recoge principalmente de la naturaleza y, más concretamente, de las formas geológicas, como se puede observar en su última serie Faceted Shapes la cual os mostramos hoy aquí.

Su obra cerámica interpreta en cierto modo, la tradición escultórica de la talla en piedra, cuyo efecto en otros materiales resulta muy interesante, para hacerla dialogar con un discurso estético sin olvidar sus orígenes funcionales. Destaca ese perfecto y pulido acabado en mate, que termina por enmarcar sus piezas casi como parte de un sistema rocoso y agreste al que han facetado con una radial para ver su formación geológica.

  

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