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Cecilia Díaz Betz

Las joyas, sean como sean y vengan de donde vengan, no podemos negar que esconden un simbolismo, una magia y un aura especial. Quizás la clave resida en que son cazadoras de recuerdos. Los atrapan y cada vez que las miramos somos incapaces de no saber su historia, por mínima, cotidiana o diminuta que sea. Nadie es capaz de olvidar el porqué de ese objeto, y eso es exactamente lo que ha intentado transmitirnos de una magistral manera Maison Martin Margiela con su reciente y exclusiva colección de joyas: Héritage.

Con sensuales asimetrías y desigualdades, nos encontramos con anillos y brazaletes para hombre y mujer, inspirados en los recuerdos de familia, y que tratan de explorar las irregularidades de la naturaleza del amor y de las uniones. Desde luego, se trata de una maravilla de colección de alta joyería, registrada a través de unas fotografías en blanco y negro con aires de los ’50, altamente elegantes y sobrias. Las piezas en cuestión sólo se pueden conseguir en tiendas escogidas de París, Milán y Londres.