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Cecilia Díaz Betz

Vivimos rodeados de construcciones de todo tipo que alteran constantemente el paisaje que nos rodea. Lo manipulan, vapulean, mejoran y metamorfosean a su antojo, hasta que nos acabamos acostumbrando a observarlas, y éstas automáticamente pasan a convertirse en parte de la idiosincrasia del entorno.

Al observar por primera vez el proyecto fotográfico de Josef Schulz, uno no nota nada extraño y se limita a deleitarse con la belleza minimalista, pero nada es tan real

Somos capaces de reconocer rápidamente la silueta de una gasolinera, la serpenteante forma de una autopista y sus nudos, los gigantes silos en medio de los campos, los monumentales puentes para acortar los valles, los túneles de hormigón o los descomunales edificios de oficinas. Por eso, al observar por primera vez el proyecto fotográfico de Josef Schulz (1966, Polonia), Formen, uno no nota nada extraño, y se limita a deleitarse con la belleza minimalista que nos ofrecen sus instantáneas plásticas. No obstante, esas geometrías perfectas, esos colores impolutos y esas construcciones gigantes de hormigón en el medio de la nada, tienen algo de irrealidad que surge fruto de la imaginación de Josef Schulz y su obsesión con las obras de ingeniería, las construcciones industriales y la arquitectura urbana. Cada imagen está procesada digitalmente por Schultz consiguiendo eliminar la huella humana y revertir la realidad del contexto de tal manera, que casi parecen renders o escenarios de realidad virtual.

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En Formen en concreto, un proyecto que realizaó durante varios años, hablamos de una serie fotográfica con tintes futuristas, entre lo idílico y lo perturbador. La ausencia de personas, además, transmite una extraña y misteriosa calma, que convierte esos espacios y esas construcciones en algo maravillosamente aterrador.

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Merece la pena ver el resto de obra de Joseph Schulz haciendo clic aquí.

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Photos © Joseph Schulz