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Good2b team
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Desde que el verano pasado se lanzara Spark AR, una plataforma que permitía a los usuarios crear y compartir sus propios filtros de Instagram, se han popularizado en estas últimas semanas en la red social aquellos que imitan los efectos de la cirugía estética. Elevación de pómulos, rinoplastia y aumento de labios en cuestión de segundos y sin necesidad de pasar por el quirófano… Aunque con un pésimo efecto en la salud mental. F: Dazed Digital

El filtro Plástica de Teresa Fogolari o Bad botox de Silich Masha llegaron a utilizarse más de 100 millones de veces

El uso de estos filtros puede repercutir negativamente en la salud física y mental de los usuarios de dicha plataforma, sobre todo en la de los más jóvenes. En casos extremos, estos efectos pueden contribuir a casos de dismorfia corporal, un trastorno relacionado con la percepción que una persona tiene de su propio físico. En consecuencia, Spark AR ha realizado un comunicado en Facebook en el que la plataforma afirma estar revaluando sus políticas porque quiere que «los filtros sean una experiencia positiva para la gente”. 

Mientras la empresa decide qué políticas implementar, retirará de Instagram todos los efectos que promuevan los retoques estéticos y pospondrá la aprobación de nuevos filtros con temática similar. Instagram este año se ha centrado en aplicar diferentes medidas para minimizar el daño psicológico que pueda causar en sus usuarios. Entre ellas, destacan algunas recientes como censurar fotografías que inciten a la anorexia o restringir las publicaciones que promocionen productos para perder peso.