By
Cecilia Díaz Betz

Prendados, anonadados, embelesados, enamorados. La nueva serie Infinitive Vases del diseñador Erik Olovsson ha conseguido que volvamos a sentir un flechazo, pero en esta ocasión, no por nadie, si no por algo. El embrujo visual, unido a una gran combinación de materiales y un juego con la geometría, han convertido a estos objetos en -valga la redundancia- objetos de deseo totales.

Hipnóticos objetos indefinidos que se encuentran a caballo entre lo escultórico, lo cotidiano y lo funcional

Hablamos de una colección de jarrones, que así dicho llanamente, no tendría porqué resultar tan llamativa. Sin embargo, al observar las fotos (mención especial a Gustav Almestål, fotógrafo que las firma) uno se queda como enganchado. Casi sin darte cuenta, los Indefinitive Vases te han hechizado, te encantan y no puedes parar mirarlos. Según Erik Olovsson, el proyecto surge de la idea de «explorar la relación entre las formas geométricas y las orgánicas, las transparentes y las opacas, y de ver cómo la materia indefinida interactúa con formas angulares definidas y la gravedad acaba determinando la relación entre ellos.» Además, el nombre de la colección consigue también hacernos profundizar en el tema, estudiando la finalidad de estos objetos indefinidos que se encuentran a caballo entre lo escultórico, lo cotidiano, lo estético y lo funcional.

Esta colección de Erik Olovsson es de edición limitada y se pueden adquirir en www.galeriekreo.com. Para ver más trabajos del estudio de este diseñador y artistas sueco, no dejéis de pasar por su web haciendo click aquí.