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Nuria Candela López

I’m The President, Baby, es el último trabajo de Miranda July, que puede verse dentro de la exposición The Future Starts Here en el Victoria and Albert Museum de Londres hasta el 4 de noviembre de este año. La obra es un retrato a tiempo real sobre una persona concreta, Oumarou Idrissa, un taxista de Uber que llevó a Miranda a su entrevista con Rihanna en 2015.

La artista y cineasta Miranda July conoció a Idrissa en 2015, este trabajaba de conductor para Uber y la recogió para llevarla a entrevistar a Rihanna en Malibú. Durante los años siguientes mantuvieron el contacto a través de mensajes de texto, hasta que tras la muerte de la madre de Idrissa, compartieron en turnos alternos una pequeña casa en Los Ángeles que Miranda alquilaba como oficina durante siete meses. Durante el día, July trabajaba en la oficina y cuando ella se iba pasaba a ser la vivienda de Idrissa, hasta que por la mañana la abandonaba para irse a trabajar.

Cuando se abre la cortina azul en el V&A indica que está despierto, si es la marrón, que está en WhatsApp, la apertura de la verde indica que está en Instagram y la rosa significa que en esos momentos está conduciendo

La historia de Idrissa podría ser la de muchos otros. Llegó a EE.UU con un visado de estudiante que expiró y lo dejó en el país indocumentado o “sin papeles”. Durante años y hasta que consiguió la ciudadanía, Idrissa pasaba sus noches durmiendo a cuentagotas con miedo a que de repente alguien llamase a su puerta, buscándole para deportarlo. Después de vivir con Miranda consiguió ir a votar a las elecciones presidenciales de 2016, en las que tras la gran decepción de la elección de Trump, Idrissa escribió en IG “Esta noche estoy teniendo la peor sensación de mi vida”.

Durante los seis meses en los que I’m the President, Baby, estará expuesta, Idrissa estará viviendo en Los Ángeles pero su sueño, su trabajo y todo lo referente a su cotidianidad estarán siendo rastreados con un monitor de sueño instalado en su colchón y un programa instalado en su teléfono, enrutado a través de un servidor personalizado conectado a cuatro cortinas inteligentes en las vías motorizadas.

Cuando se abre una cortina azul en el V&A, indica que está despierto, si la que se abre es de color marrón, quiere decir que está en WhatsApp, (seguramente, comunicándose con su familia en Nigeria, ya que tiene 21 hermanos y 48 sobrinos), la cortina verde cuando está en Instagram y si es la rosa la que está abierta, Idrissa está conduciendo: está en la aplicación Uber y está aceptando pasajeros. El resultado es un acercamiento a la vida de Idrissa transmitida en directo desde Londres.

El nombre de la obra fue escogido de una frase que el mismo utilizó cuando en el momento de las elecciones colgó un video en su Instagram en el que vestido con traje negro dice I’m the President Baby  y añade “Sé positivo y humilde, la vida es hermosa, cariño”

I’m The President, Baby profundiza en la realidad de la inmigración y también representa la amistad que surge entre dos desconocidos, July y Idrissa

I’m The President, Baby, es un documento que profundiza en la realidad de la inmigración, el delicado equilibrio entre dos mundos y la forma en que las personas indocumentadas, que representan aproximadamente el 3,4% de la población de EE. UU., viven en un estado perpetuo de suspensión y vigilancia. También supone la representación de una amistad. En una entrevista telefónica, Idrissa dijo que cuando July le propuso la idea, aceptó rápidamente precisamente porque se lo propuso ella, una de las personas en las que realmente confía. Sobre su amistad Miranda comentó que “Es una amistad basada más en el respeto mutuo por nuestras diferencias y admiración que en la intimidad, y las formas en que hemos superado esa brecha son significativas para ambos. Y que fue más allá de lo que era fácil o conveniente “, dijo. “La comodidad no es el objetivo, necesariamente, para cada relación. A veces vale la pena no ser perfectamente cómodo, porque la comodidad tiene mucho que ver con que todos los que te rodean sean iguales”.

A Idrissa no le preocupa que en cierta manera su vida se esté retransmitiendo en directo, cree que la pieza puede ayudar a que la gente sepa que hay muchos inmigrantes africanos y de otros lugares en muchas partes del mundo pasando por la misma situación que el vivió, que I’m The President, Baby, debería servir para que la gente sacase un claro aprendizaje; respetar a las personas sin importar quiénes son e intentar ayudar en todo lo posible. Ayudando es como mejor se siente, por ello fundó Afrikicks, una organización benéfica que envía zapatos gratis a aldeas de África occidental.

Ojalá Idrissa fuese el presidente de EE.UU, ojalá.

Puedes conocer más sobre I’m The President, Baby, aquí.