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Nuria Candela López

Georgia O’Keeffe, la madre de la modernidad norteamericana, la pintora extraordinaria de los colores brillantes, las flores vivas y los paisajes infinitos revive estos días gracias a una nueva exposición en el Jardín Botánico de Nueva York que podrá visitarse hasta octubre de este año y el libro Georgia O’Keeffe: Visions of Hawaii editado por Prestel y que nos acerca a la estancia de la artista en la isla en 1939.

Un deleite de colores y de formas que casi se pueden oler y tocar. Ése es el regalo que O’Keeffe le ha dejado al mundo

Al pronunciar el nombre de Georgia O’Keeff automáticamente nos vienen a la cabeza sus formas modernistas, sus pinturas florales y paisajísticas, las naturalezas muertas de México… sin embargo tenemos poca constancia de su trabajo y su paso por Hawaii, uno de los lugares con mayor diversidad biológica de la Tierra. Ahora, gracias a la exposición del Jardín Botánico de Nueva York y a este nuevo libro que abarca las nueve semanas que pasó en la isla podemos conocer las obras que pintó fruto de la inspiración isleña. O’Keeffe fue enviada al archipiélago tropical para realizar dos pinturas que se utilizarían para las campañas publicitarias de la marca Hawaiian Pineapple Company, pero a su regreso la cantidad de obras era más numerosa, un total de 20 pinturas de los valles verdes de las islas y plantas exóticas, entre otros paisajes.

La serie nos permite comprobar la gran inspiración que la envolvió y la belleza de las islas de Oahu, Maui, Kauai y Honolulu.Los brotes de jengibre, los pétalos de un loto blanco, la Heliconia … O’Keeffe catalogó cuidadosamente el vertiginosa variedad de plantas que la rodeaban. En una cara que escribió a Stieglitz durante su estancia le decía que ojalá pudiese ver todas las flores que tenía, que la gente le iba entregando hasta llenar toda su habitación: “Un hombre se acercó a mí en la fiesta y me entregó una camelia rosada con un capullo muy grande y hermoso, es tan bonita que parece imposible que sea real. La madre de la Sra. Richards me trajo la primera gardenia que ha florecido”.

Un deleite de colores y de formas que casi se pueden oler y tocar. Ése es el regalo que O’Keeffe le ha dejado al mundo.

Puedes comprar el libro aquí.