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Cecilia Díaz Betz

La Galería Senda es uno de los centros artísticos más emblemáticos de Barcelona. Desde que en 1991 abriera sus puertas en la -ya no tan icónica- calle de Consell de Cent, su firme apuesta por “el talento, el riesgo y la singularidad de artistas jóvenes y establecidos tanto en el ámbito nacional como internacional”, la fueron consolidando como una de las galerías de arte de referencia. Ahora ha decidido continuar con su personal senda de dedicación y pasión absoluta para con la creación -algo que hoy en día tenemos que ver casi como trangresor-, ampliando horizontes y abriéndose paso por otro camino en la ‘artísticamente emergente’ calle Trafalgar y lejos de la insoportable colonización turística.

La Galería Senda se abre paso ahora en la calle Trafalgar, en una localización aislada de la insoportable colonización turística

Una mudanza muy significativa de que los tiempos están cambiando en todos los sentidos y ámbitos, y otra contundente declaración de intenciones de que el centro de la Ciudad Condal está intratable. No obstante, lejos de entender esto como un cambio casi impuesto y obligado, esta veda de traslados que dio comienzo con los movimientos ‘sísmicos’ de galerías tan icónicas como Nogueras Blanchard o la Carles Taché, ha de verse como el natural devenir de la esfera artística -siempre en constante movimiento, mutación y transformación-, que necesita un espacio vital con una idiosincrasia especial. En el caso la Galería Senda, este nuevo emplazamiento supone una renovación en todos los sentidos, física y espiritual, que les consolida más si cabe como productora de arte contemporáneo. Por un lado, el espacio casi triplica los metros cuadrados del anterior y cuenta con mucha más luz natural; y por otro, ha decidido ampliar su campo de acción hacia otros servicios del mundo del arte. De tal manera que ahora también comenzarán a implicarse más en los procesos creativos “colaborando con artistas que confían en nuestro quehacer y participando y apoyando su proceso creativo para que proyectos nuevos vean la luz, fuera o dentro de nuestro espacio de la galería, y sirviendo igualmente de apoyo a instituciones o terceros en sus proyectos artísticos”.

Auguramos una intensa nueva etapa, ejerciendo además como un necesario despertador para las adormiladas inmediaciones de la calle Trafalgar. Nada mejor que agitar artísticamente un barrio para levantarlo del letargo. Larga vida.

 

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