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Carlos Martín-Peñasco

La marca belga Essentiel abre su primera tienda en España, en concreto, en la calle Claudio Coello, 50. Hasta ahí, todo anodino: una franquicia más aterriza en el país. Pero, ¿alguien se preguntado por el viaje que realiza una idea que nace en Amberes hasta aterrizar convertida en marca en pleno barrio Salamanca? 

Bélgica, finales de siglo XX. Esfan, hijo de una reputada diseñadora francesa, crece rodeado de patrones, metros, tijeras y colecciones de moda. Desarrollando la irremediable vocación heredada de su madre, el joven Esfan se prepara para la vida adulta y comienza a planear su salto al gremio, sin saber cómo ni cuando hacerlo. Una noche, Esfan conoce a la bella Inge e, inmediatamente, ve en ella la viva encarnación de la Gracia y la Feminidad. Esfan e Inge se enamoran y la vida hace el resto: se casan y tienen dos hijos. Hasta ahí, todo más o menos emocionante aunque habitual. La parte omitida es que, además de pareja y padres, Esfan e Inge congenian artísticamente de tal manera que deciden en 1999 convertirse en socios y concebir y lanzar una colección de camisetas básicas al mercado: sólo cuatro modelos en veinte colores distintos, lo necesario en todo armario que se precie. Como tantos otros artistas emergentes, ellos tienen que ingeniárselas para comenzar su negocio, así que utilizan su propio apartamento como showroom. Sorpresa: las camisetas se venden como churros y, sólo un año después, Esfan e Inge abren su primera tienda en Amberes.

Nadie sospecharía que la apertura de una franquicia de moda en Madrid es la consecuencia de un encuentro romántico en Amberes

Con el tiempo, ampliaron el rango de prendas: chaquetas, vestidos, camisas, pantalones y experimentaron con nuevos materiales y colores más arriesgados. Nació la línea de hombre y abrieron más establecimientos por toda Bélgica, llegando también a traspasar fronteras hacia Francia y Reino Unido. 16 años después de la primera apertura, Essentiel llega a Madrid a punto de cumplir la mayoría de edad, siendo sinónimo de frescura, extravagancia y lujo y llevando por bandera sus famosos gráficos, los estampados florales y el personalísimo abanico de colores que Esfan e Inge han elegido para la línea de mujer y los accesorios de esta temporada.

Puede distinguirse entonces entre franquicias asépticas e insípidas y proyectos en expansión nacidos de un feliz encuentro, de una explosión creativa, de almas gemelas que no tienen más remedio que ponerse manos a la obra. Hasta ahí, todo esencial.

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