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Lucía Morales

Llegó San Valentín, ese día en el que los afectos se miden en términos materiales. En el metro, en la marquesina de los autobuses, en la radio, en las autopistas, en este medio (por qué no reconocerlo) incluso. Parece que el mundo entero conspira para que no nos olvidemos de un día tan cruel como este, una fecha que supone una inminente fiscalización de nuestras experiencias amorosas y que nos premia o castiga, según el nivel de cumplimiento de la normativa del amor romántico. 

Cherrie Moraga, Geoffrey Hill, Sara Torres, Maria-Mercè Marçal, Roy Galán, Pablo García Casado y Cristina Peri Rossi completan nuestra propuesta poética.

El romanticismo  lleva consigo las mochilas de la monogamia y de la dependencia emocional, y la idea del matrimonio disfrazado de idílico – con el machismo y la sumisión femenina tradicionales- concebido en sus inicios como meta a perseguir de cara la aceptación social. Aunque el capitalismo rosa esté apropiándose de manera paulatina de las luchas de la comunidad LGTBI y esté incluyendo a ciertas secciones de la acera, el amor romántico en el mundo no opera como diverso. El matrimonio no es más que una unidad doméstica que recluye nuestras expresiones emocionales al plano privado y que se ha constituido como principal motor de las sociedades globales.

También el cine, las artes plásticas o la literatura han contribuido a fortalecer y expandir los mitos del amor romántico. Y ya que resulta inevitable escapar de un día como este, en el que repican poemas de amor en cada esquina, sólo nos queda abandonarnos a la poesía a esta selección ajena a la norma y basada en la diversidad:

 


Cherrie Moraga.

   PROPOSICIÓN

Es muy simple
entre nosotras
de mujer a mujer
debes marcharte
para volver
de nuevo
bajo otra
forma
no como mujer

así
sin miedo
de los padres
podremos hacer un país
de muestra cama.

Cherrie Moraga. The Last Generation: Prose and Poetry (1993). Boston: South End Press. Horas y Horas, 2007.

 


Geoffrey Hill. Por Chris Floyd.

                        5

Love, oh my love, it will come
Sure enough! A storm
Broods over the dry earth all day.
At night the sutter throb in this downpour.

The metaphor holds; is a snug house.
You are outside, lost somewhere. I find myself
Devouring verses of stranger passion
And exile. The exacts words

Are fed into my blank hunger for you.

Geoffrey Hill, King Log. Ed: Andre Deutsch Limited, 1968.

“Amor, oh mi amor, vendrá/ ¡Estoy seguro! Una tormenta/ Crías sobre la tierra seca todo el día./ Por la noche el cierre palpita en este aguacero.// La metáfora prosigue; es una casa cómoda./ Estás afuera, perdida en algún lugar./ Me encontré a mi mismo/ Devorando versos de extraña pasión./ Y de exilio. Las palabras exactas/ Se alimentan de mi hambre muda para ti.” Trad: Lucía Morales. 

 

Sara Torres. Foto de Carlos Borromeo Bellido.

       

      CANTO

Amo a la mujer

de los siete oceanos

los dos de sus ojos

los dos de su pecho

el vientre

el sexo

y la memoria

 

nuestro amor es bendecido.

Sara Torres. La otra genealogía. Torremozas, 2014.

 


Maria-Mercè Marçal.
El meu amor sense casa.
L’ombra del meu amor sense casa.
La bala que travessa l’ombra del meu amor sense casa.
El vent que arrenca les fulles que cobreixen la bala que travessa
l’ombra del meu amor sense casa.
Els meus ulls que arrelen en el vent que arrenca les fulles
que cobreixen la bala que travessa l’ombra del meu amor sense casa.
El meu amor que s’emmiralla en els ulls que arrelen en el vent
que arrenca les fulles que cobreixen la bala que travessa l’ombra
del meu amor sense casa.
Maria-Mercè Marçal. Desglaç. Ed:  Edicions 62 – Empúries, 1988. El poema fue incluido recientemente en  Amors sense casa, la primera antología de poesía LGTBI en lengua catalana, con curaduría de Sebastiá Portell, bajo el paraguas de la editorial Angle.
“Mi amor sin casa./ La sombra de mi amor sin casa./ La bala que atraviesa la sombra de mi amor sin casa./ El viento que arranca las hojas que cubren la bala que atraviesa/ la sombra de mi amor sin casa./ Mis ojos que arraigan en el viento que arranca las hojas/ que cubren la bala que atraviesa la sombra de mi amor sin casa./ Mi amor que se refleja en los ojos que arraigan en el viento/ que arranca las hojas que cubren la bala que atraviesa la sombra/ de mi amor sin casa.” Trad: Carlos Vitale. 

Cristina Peri Rossi.

                    DNI

Amo a la desconocida que yace a mi lado
y se duerme
luego del amor
mecida por mis palabras
que son líquidas son de agua
fugaces como la memoria de las algas.

Amo a la desconocida
que ríe a mi lado y tiembla
a la que penetro lentamente
sin preguntarme quién es

y en el barullo de sus órganos
hay un texto milenario que descifrar
un códice antiguo
cuyos fonemas y sintagmas ignoro
gozosamente.

Al fin
aprendí la lección:
no preguntes nunca quién  es aquella
a quien deseas
no esperes ninguna revelación de indentidad:
ama a tus fantasmas

si ella
la actriz
seducida por tus palabras como monedas y aplausos
también finge que te ama.

Cristina Peri Rossi. Las Replicantes. Ed: Cálamo, 2016.


Pablo García Casado. Por Fernando Gómez Luna.
                SWEET JANE 

lou reed 
yo he vivido mucho tiempo pendiente de un hilo
telefónico de un buzón sin cerradura de las manos
de unos hombres que no quisieron encontrarme
acumulando toda clase de pastillas esquivando
como pude los domingos por la tarde yo he vivido
demasiado tiempo al otro lado de la pantalla mirando el amor por los anuncios.
Pablo García Casado. Las afueras. Ed: DVD, 1997.

 

 

 

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No te quedes en los lugares que no te quieren. En aquellos en los que te desprecian sutilmente una y otra vez. En los que tienes que suplicar un poco de afecto. No te quedes agradando o dedicando tus esfuerzos a algo que no va a ser nada. Cubriendo semillas con cemento y esperando que broten las flores. No lo harán. Porque será inútil. Tanto como esperar encima de una tumba a que alguien regrese a la vida. No te quedes en ese sitio cómodo en el que te ven los demás. En el que pones el piloto automático y haces lo que debes hacer porque es lo que el resto espera de ti. Y tú sin pensar si aquello te hace feliz o si has caído tal vez en desgracia. No te quedes en una esquina disimulando quién eres. Acallando lo que sientes. Porque el tiempo nunca regresa. Y a veces, cuando te armas de coraje, ya es tarde. Quédate en el espacio en el que te demuestren amor. Y no solo con palabrería barata. Con hechos. Quédate junto a aquellos que se pongan contentos con tu libertad. Que respeten tu alegría. Que te enseñen y te hagan crecer y ser mejor. Que te cuide y te trate bien. Quédate solo con alguien que haya aprendido de la vida. Que quien no arriesga. No ama.

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