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Carlos Martín-Peñasco

En la vida hay corredores de velocidad y corredores de resistencia. No es lo mismo esprintar 100 metros que competir en 5.000: varía la técnica, varían las anatomías, varía el entrenamiento. Eva y Ángel son atletas del segundo tipo, corredores de fondo que saben que el camino a la victoria no depende tanto de quién sea más rápido, sino de quién aguante más.

Aún así, hoy es uno de esos días en los que Ángel tiene que recordar por qué se dedica a la gestión cultural. Está serio y pensativo. Junto a otros compañeros, llevaba cuatro años trabajando en otro proyecto en este mismo local de la calle Palma. A finales de 2013, Eva y él se quedaron al frente de una nueva criatura: Espacio Labruc, una sala de teatro y exposiciones. Tras una gran inversión para sus posibilidades y jornadas maratonianas de trabajo, han cumplido su primer año abiertos. Ellos son los gerentes, los taquilleros, los programadores y los que barren y friegan. ¿Por qué está Ángel tan preocupado entonces?

“Nos han llamado del AGLA (Agencia para la Gestión de Licencias de Actividades). Después del Madrid Arena, han cambiado toda la normativa de seguridad y nos han metido en el mismo saco a una sala como ésta, con un aforo de 50 personas, y a los macroeventos de 10.000. Nosotros antes teníamos un tipo 2 –niveles de medidas de seguridad exigidos-, y ahora todos somos tipo 4. Nosotros y Pachá. Me piden que cambie la puerta insonorizada, que nos costó lo suyo, por otra acústica cortafuegos. Eso son 1.000 euros. Quieren que insonoricemos todo el techo de la sala cuando lo que hay arriba es un patio de luces y la única parte que coincide con la vecina ya está insonorizada, y además, ella dice que no escucha nada. Tenemos que invertir otros 1.000 en llamar a una empresa privada para que haga las mediciones y otros 3.000 más si hay que hacer el techo entero. No tiene sentido, pero es año de elecciones y es lo que hay.”

Espacio Labruc es una sala de teatro y de exposiciones para la creación y el pensamiento contemporáneo

Sentados en la primera sala de Espacio Labruc, Ángel me presenta la exposición que muestran actualmente. Una serie de ilustraciones y textos titulada “Izquierda”, de Eider Agüero, una artista diestra que experimenta como zurda. En Labruc hay multiprogramación, es decir, varias actividades al día: desde espectáculos infantiles a danza, talleres de cuerpo o yoga para actores, pero el grueso de su oferta es el teatro. “Este es un espacio de creación contemporánea, buscamos vivir un presente en el que nunca estuvimos”, afirma Ángel. Ambos quieren promover un teatro de investigación, arriesgado y experimental, tienen a varias compañías en residencia a las que ceden su espacio para montar nuevas piezas y ellos mismos están ensayando nuevas obras de creación propia. Ángel se encarga de la dirección artística y Eva de la dirección técnica y de la administración. No se reconocen en la definición de “sala alternativa”. “¿Alternativa a qué?”, se pregunta Ángel. “Madrid no tiene buena salud cultural. El año pasado cerraron cinco salas de pequeño formato. A los políticos no les interesa que haya pensamiento contemporáneo. Parece que todavía no nos han perdonado el No a la guerra. El Estado debería apoyar este tipo de iniciativas que no son rentables, pero sí sostenibles”.

Este “matrimonio de 50 años”, como se califican a sí mismos, se conoce muy bien y quiere seguir corriendo a pesar de los obstáculos. “No puedo quejarme muy alto, porque yo he elegido esta forma de vivir”. Antes de despedirme, le pregunto a Ángel que cree que va a ocurrir con la nueva normativa. “Si al final no hay acuerdo con el Ayuntamiento y tenemos que pedir esos presupuestos, lo mismo tenemos que cerrar puertas e irnos”. Ángel hace una pausa y prosigue. “Pero eso es lo que ellos quieren y nosotros creemos que vamos a salir victoriosos”.

Detalles




  • Dirección: C/ La Palma, 18.
  • Horario: X - D 10:30-15:00 ı 17:30-Fin de espectáculos
  • Teléfono: 910 29 14 84
  • Tipo: Espacio multidisciplinar
  • Web: http://www.espaciolabruc.es/