By
Cecilia Díaz Betz

Las esculturas de Phillip Low tienen algo sumamente hipnótico. Quizás sea por esa equilibrada conjunción de luz, volumen, color y geometría, o sencillamente porque la luz no es algo casual, sino que deviene en protagonista absoluta. Prueba de ello es su última serie escultórica. Piezas que generan unos reflejos ‘mágicos’ de las que uno se queda extrañamente prendado.

Piezas que generan unos reflejos ‘mágicos’ de las que uno se queda extrañamente prendado

Para Phillip Low, la luz es fundamental, y en su obra juega un papel tan relevante como el del acrílico semi-transparente que usa para dar vida a estas coloridas esculturas. Cada pieza absorbe y refleja la luz de una forma única, y en función de la densidad y la suavidad de cada cara de estos prismas, el resultado varía. No tienen una posición fija asignada, por lo que se puede generar un interesante juego, dependiendo de la posición que se elija, trayendo como resultado múltiples y diferentes reflejos. Los tamaños van desde unos 7 cm de alto por 17 cm de ancho aproximadamente, por lo que estamos hablando de pequeños y manejables objetos escultóricos. Expuestos cerca de una ventana cuando les da el sol, tienen que ser todo un espectáculo. Podéis hacer vuestro pedido a través de la propia web de Phillip Low haciendo click aquí.