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José Delgado

Nos resultaría inconcebible un mundo sin emojis, este lenguaje visual está completamente integrado en nuestro día a día, y nos ha permitido una nueva forma de condesar mensajes y emociones. No sólo han ayudado a economizar nuestro lenguaje y, más allá de ser un simple complemento al lenguaje textual, han supuesto un nuevo código en sí mismo con un nuevo horizonte de significados y matices.

«Un sólo emoji puede decir más acerca de sus emociones que un texto»

Ahora, una colección con los 176 emojis originales diseñados en 1999 por el japonés Shigetaka Kurita, ha sido adquirida por MoMA de Nueva York, donde serán presentados en una exposición en diciembre a través de proyecciones e impresiones.

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Kurita creó los emojis en 1999 para la marca japonesa NTT Docomo (donde trabajaba desarrollando software para dispositivos móviles). Allí propuso una manera mejor de incorporar imágenes en la limitada pantalla de los teléfonos, a través de estas imágenes de 12 x 12 píxeles. De esta forma, los emojis se hicieron populares en Japón una década antes de que llegaran a occidente, cuando Apple los aplicó a su iPhone.

Mediante esta adquisición, el MoMA pretende reivindicar la importancia de los emojis en la cultura contemporánea

El diseñador, cuya identidad no es frecuentemente asociada a su importante invento, afirma sentirse sorprendido cuando es presentado internacionalmente como el «inventor de los emojis», ya que es proyecto que dejó atrás hace 10 años atrás y sobre el que ya no piensa demasiado. En declaraciones ofrecidas para The Guardian afirmó: «No acepto el uso de los emojis como un signo de que la gente esté perdiendo la habilidad para comunicarse con palabras (…) Personas de todas las edades entienden que un sólo emoji puede decir más acerca de sus emociones que un texto».

Mediante esta adquisición, el MoMA pretende reivindicar la importancia de los emojis en la cultura contemporánea y su valor como pequeñas y humildes obras maestras del diseño.