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Quim Coll

Anoche se celebró la noche más grande de la industria televisiva. Los Emmys reúnen año tras año a lo mejorcito de la pequeña pantalla, y aunque no siempre llueve a gusto de todos, anoche hubo sorpresas y homenajes en una gala que sirvió para despedir Game of Thrones de forma definitiva. F: Phoebe Waller-Bridge con tres de sus cuatro estatuillas. Cortesía de ATAS/Fox Network

Fleabag fue la gran ganadora de los Emmys con cuatro premios, seguida de Chernobyl, Game of Thrones y The Marvelous Mrs. Maisel

Y es que la serie de HBO, a pesar de una floja última temporada, fue la gran premiada de los Emmys 2019. Anoche se llevó tan solo dos estatuillas; una para Peter Dinklage como Mejor actor secundario de drama, y otra como Mejor serie de drama (el premio gordo de la noche). Las otras ¡10! se las llevó la semana pasada en categorías técnicas. De esa forma, iguala su propio récord de 12 estatuillas en una noche. El Nokia Theatre de Los Ángeles se puso de pie para despedir a una serie que ha marcado una época y se ha convertido en un auténtico fenómeno de masas (muy a pesar de que su última temporada fuera más bien… meh).

Pero la gran premiada de la noche fue otra, para sorpresa de todos. La comedia británica Fleabag, una coproducción de Amazon, se llevó 6 Emmys (4 de ellas en la gala, dos en el apartado técnico). La serie, una creación completa de Phoebe Waller-Bridge, se llevó el premio al Mejor guión –por el episodio piloto de la serie–, el premio a la Dirección de comedia por el mismo capítulo, Mejor actriz protagonista de comedia –la propia Waller-Bridge– y Mejor serie de comedia. Una mano casi completa para la segunda temporada de una serie que ha conseguido cultivar una legión de fans en muy poco tiempo y que no podemos dejar de recomendar. Cabe destacar que Waller-Bridge destronó a Julia Louis-Dreyfus, que llevaba ganando la estatuilla a la Mejor actriz de comedia por su papel en Veep siete años seguidos.

En cuanto a cadenas, HBO venció con un total de ocho estatuillas frente a las seis de Amazon Prime, las cinco de Netflix y las dos de FX

Chernobyl, como era de esperar, arrasó en la categoría de miniserie, en un año en que la competición impuesta por When They See Us (un auténtico fenómeno en Norteamérica) se quedó en tan solo un premio para Jharrel Jerome como Mejor actor en una miniserie. También cabe destacar, como sorpresa de la noche, el Emmy para Black Mirror: Bandersnatch como Mejor película para televisión.

Para acabar, no hay gala sin reivindicaciones, y anoche vinieron de la mano de Michelle Williams, Billie Porter y Patricia Arquette. La primera ganó el premio a la Mejor actriz de una serie limitada por Fosse/Verdon, y aprovechó su momento para pedir a la industria de forma contundente una igualdad salarial que no parece llegar nunca. Billie Porter, por su parte, ganó el premio al Mejor actor protagonista en una serie dramática por su papel en Pose, convirtiéndose así en el primer hombre negro abiertamente gay en ganar ese premio. Para acabar, Patricia Arquette, que se llevó la estatuilla a Mejor actriz secundaria en una miniserie por su papel en The Act, recordó a su recientemente fallecida hermana Alexis, también actriz y transexual, y pidió a la industria que se trate a las personas transexuales como seres humanos en un discurso que emocionó a todo el teatro y que se llevó una de las grandes ovaciones de la noche.