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Quim Coll

Parece que, de una vez por todas, el Pentágono está dispuesto a admitir que la verdad está ahí fuera. Tras desclasificar algunos de sus avistamientos más recientes de ovnis a principios de año, el órgano estadounidense ha comunicado que, a partir de ahora, actualizarán sus informes cada seis meses especificando todos los avistamientos de ovnis que hagan. ¿Estamos realmente preparados?

Tras varias filtraciones, el Pentágono pasará a informar cada seis meses sobre cualquier avistamiento de ovnis realizado por su equipo de observación

Tras varias filtraciones (una en 2007, otra en 2017 y la más reciente este mismo abril en plena cuarentena) la sede del Departamento de Defensa de los Estados Unidos ha tenido que admitir la verdad. La última filtración, curiosamente, llegó de la mano de To The Stars Academy, una academia dedicada a la observación espacial co-fundada por Tom Delonge, antiguo guitarrista de Blink-182 obsesionado con los aliens.

Las publicaciones de los vídeos de forma oficial a través del Pentágono supusieron un hito para miles de ciudadanos molestos con el secretismo que rodea los avistamientos de ovnis en los Estados Unidos. Ahora, esos aficionados a la vida extraterrestre celebran que, tal y como indica The New York Times, la llamada Unidentified Aerial Phenomenon Task Force del Pentágono se prepara para estandarizar su colección de avistamientos. Pero no todo serán ovnis; el equipo también dedica fuerzas y recursos en descubrir si otros países pueden estar utilizando tecnologías de aviación para amenazar a los Estados Unidos.

Cortesía de Youtube/Rappler

Y es que lo que ahora nos puede parecer una buena noticia (o curiosa, cuanto menos) puede suponer una jarra de agua fría para muchos ya que, casi seguro, la mayoría de avistamientos acabarán teniendo una explicación o bien lógica, o bien militar. Tal y como decían expertos en el tema como David Clarke o Nick Pope, el secretismo de los Estados Unidos hasta el momento se debía en gran parte a no querer mostrar su tecnología de reconocimiento a otros países, pero también a la vergüenza que supone que, a pesar de tener uno de los equipos más sofisticados del mundo, aún hay varias cosas en el cielo que nadie puede identificar.